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La Zambomba de Arcos, un antídoto contra la desmemoria

  • Forma parte del patrimonio oral del pueblo, y es declarada como BIC por la Junta La asociación de mujeres Beatriz Pacheco sigue manteniendo la tradición

La Zambomba de Arcos es un tesoro patrimonial, que ha estado, sobre todo, en manos de las mujeres del pueblo, guardianas de la tradición oral, que han sido las encargadas de legar los romances y las coplillas populares. La Junta de Andalucía ha declarado esta semana la Zambomba de Arcos y de Jerez como Bien de Interés Cultural (BIC), inscribiéndolas en el Catálogo General del Patrimonio Histórico (CGPH) para su protección por ser una de las celebraciones navideñas más genuinas de Andalucía.

Decir zambomba en Arcos es decir tradición, candela y reunión popular a la intemperie. También es decir zambomba de barro y morcelina, almirez, pandereta, buñuelos, vino o anís. Pero al igual que en Jerez, ahora, con la mercantilización de cualquier acto festivo no todo lo que reluce puede llamarse zambomba. Lo dicen voces expertas, que han estudiado esta lírica popular durante décadas. En Arcos, la zambomba cuenta con una serie de peculiaridades. De entrada, no tiene la toná flamenca como la que se escucha en Jerez. "Perduran unas formas muy vivas del romancero. Se pueden escuchar romances del siglo XVI. Hay una riqueza tremenda de versiones que van desde la picaresca, burlesca, anticlerical, religiosa, siempre acompañadas de la zambomba y el almirez", recuerda María Jesús Ortega, profesora de Filología Hispánica, en el instituto Alminares, de la localidad.

Hablar de zambomba en Arcos es hablar de Remedios Perdigones, maestra de esta lírica popular, fallecida en 2010, que se esforzó, junto a su familia, por mantener viva esta tradición cuando decayó tras la Posguerra. Hoy, por ejemplo, el empuje de Remedios se ha transmitido a las integrantes de la Asociación de Mujeres Beatriz Pacheco. Lo recuerda María Jesús Ruiz, doctora en Filología Hispánica, profesora de la Universidad de Cádiz y estudiosa de esta tradición, para quien la zambomba es patrimonio de muchos. "El repertorio de la zambomba se da en la Baja Andalucía. Su sentido comunal ha estado en toda la península. Se da en Jerez, en Arcos, Rota, Chipiona, sitios de la Sierra, Trebujena, entre otros". En su opinión, el flamenco ha fagocitado la zambomba, sobre todo, en Jerez, a raíz de la aparición de los famosos discos de la Caja de Ahorros.

De momento, Arcos conserva su singularidad. Por ejemplo, las mujeres de la asociación Beatriz Pacheco, muchas con más de 70 años, "siguen cantando como han recibido ese legado. Sus repertorios son más honrados. No están pasados por el tamiz de lo comercial. No hacen espectáculo. Entienden que la zambomba es una cosa entre iguales", dice María Jesús Ruiz. Para la experta, la zambomba es un acto social, donde la gente se reúne, sobre todo, en diciembre, y donde no hay "ni intérpretes ni público que paga". La tradición en Arcos manda que la famosa caja, la flauta o la guitarra se queden en casa. En la zambomba arcense de verdad, la de siempre, no encajan.

¿Pero puede morir de éxito esta tradición oral, contaminándose de otras expresiones por la inercia de la mercantilización cuando lo único que necesita es protección para conservarla? Para María Jesús Ruiz, los riesgos estarían en la "utilización de este BIC de una manera política, etnocéntrica, que le niega su universalidad". En su opinión, esta declaración para Arcos y para Jerez puede conllevar un desenfoque en cuanto a las maneras para la protección de esta expresión oral. "Puede desembocar en que los ayuntamientos reciban dinero, con los que se pagarían espectáculos flamencos y eso no es una zambomba. Esta expresión más que dinero, necesita protección", añade.

También la profesora María Jesús Ortega mira de reojo los envites de la "globalidad" que pueden dar al traste con este elemento cultural y diferenciador en Arcos. Teme que la expresión arcense se aflamenque con las nuevas generaciones. "Se puede hacer un flaco favor", reflexiona. "La zambomba es fruto de una tradición oral que ya no existe. Hay gente que sigue peleando por estas raíces, que tienen un valor literario inmenso", apostilla. En esta tarea, hay que citar al maestro arcense Francisco Garrido, que realizó, hace unos años, un innovador proyecto, llevando a las aulas del colegio Juan Apresa estos repertorios. Sus alumnos conocieron por boca de los abuelos esa coplas, villancicos y romances heredados de sus mayores, que se materializó en un disco recopilatorio. "Creo que una buena manera para invertir el BIC es introducir a los niños en el uso de la tradición oral", reconoce María Jesús Ruiz. Por su parte, el alcalde de Arcos, Isidoro Gambín, se congratula por esta declaración, "que dará mayor repercusión, si cabe, a cómo nuestra ciudad celebra la Navidad". El regidor destaca que "contribuye a que Arcos sea mejor conocido por su patrimonio cultural, que es un recurso turístico importante".

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