Provincia

La carretera que unió a un pueblo

  • Un objetivo preciso, una asamblea y una tenaz movilización popular: así logró Alcalá del Valle que saliese de un cajón el proyecto de mejora de la CA-9107

Además de felicitaciones navideñas, el presidente de la Diputación Provincial de Cádiz recibió en 1996 unas cuantas cartas y faxes que le transmitían un deseo concreto: que no se viese obligado a circular por la CA-9107, la carretera que enlaza Alcalá del Valle con la nacional N-342. Esos mensajes los enviaban usuarios de la carretera que se quejaban así del pésimo estado de ese acceso al pueblo. "En 10 kilómetros de recorrido", decían, "nos encontramos 73 curvas (más de 10 de visibilidad nula), decenas de terraplenes sin vallas protectoras, puentes sin barandillas desde hace años, etcétera". Casi 21 años después, la CA-9107, con una intensidad media de 570 vehículos al día, con un 10% de tráfico pesado, es aún una carretera "estrecha, sin arcenes y con un trazado muy sinuoso en fuerte pendiente". Pero si todo avanza como está previsto, y parece que sí, el próximo octubre comenzarán las obras que por fin cambiarán ese panorama.

¿Qué ha cambiado para que por fin haya llegado la hora de mejorar una carretera que además de ser insegura para el viajero dificulta el desarrollo económico de Alcalá del Valle? "Pues que la reclamación de un nuevo acceso se veía hace años como una cosa de Izquierda Unida y la mitad del pueblo no participaba en las protestas. Había una rivalidad que impedía que a lo que emprendían unos se sumasen los otros. Ahora ha sido distinto. En esta ocasión se ha movilizado todo el pueblo. Ha sido un éxito porque hemos luchado todos juntos". Lo explica Juan Jesús Pérez, concejal de Participación Ciudadana. Él mismo se recuerda, de niño y al lado de su padre, en las manifestaciones del 96, cuando empezó aquella primera etapa de movilizaciones que consiguió la redacción de un proyecto y el arreglo de una parte de la carretera.

La plataforma ha dado un ejemplo de que se puede luchar de manera respetuosa"

Las obras no continuaron. Se paró todo tras esa primera fase. Comenzó el siglo XXI y ahí permanecieron el puente estrecho y el tramo de curvas, la carretera peligrosa con zonas umbrías que se convierten en trampas heladas en las que patinan los neumáticos. "Es difícil encontrar en Alcalá del Valle a alguien a quien no le haya ocurrido un percance en esa carretera", dice Rafael López, presidente de la plataforma Carretera de Lora ¡Ya! Él mismo iba una vez en un coche que no se despeñó porque lo frenó una zarza. Una suerte. Como la que suelen tener todos los que sufren accidentes en la CA-9107, porque muchas veces la cosa suele quedarse en susto, no hay recuerdo preciso de un siniestro muy grave.

Transcurrieron, pues, los años (muchos) y el proyectado arreglo de la carretera no pasó de proyecto. Y entonces, a finales de 2014, un grupo denominado Foro Ciudadano Alcalareño convocó una asamblea. Rafael López es arquitecto técnico. Estudió y trabajó durante 15 años fuera de Alcalá y la crisis lo devolvió a su pueblo. Es uno de los componentes de ese foro que se reúne desde 2013 para debatir sobre los problemas de Alcalá y las posibles soluciones. Cuenta Rafael que un día hablaron sobre la carretera, sobre lo perjudicial que era para todos ese acceso. Y se plantearon que la solución podría venir de la mano de una movilización de todo el pueblo: reclamarían con firmeza algo tan justo que nadie con posibilidad de proporcionarlo pudiese oponerse razonablemente a hacerlo. Para eso tenían que empezar por el principio, por lo básico: concienciar a los vecinos de Alcalá del Valle de que necesitaban esa carretera para prosperar, que era vital dar solución a ese problema enquistado.

La asamblea se celebró en el Centro Cívico. Queda una foto para el recuerdo: unas 80 personas, casi todas sentadas en un círculo de sillas, ponen esa primera piedra que necesita toda obra. De ahí partió la idea de crear la plataforma Carretera de Lora ¡Ya!, a la que se fueron sumando todos: partidos, asociaciones, cofradías... Fueron creadas varias comisiones que se encargaban de la comunicación, de la organización de actos y protestas, de la tesorería... Cuando se enteraron de que un cajón guardaba un proyecto de mejora de la carretera redactado años atrás, decidieron recuperarlo y reclamar que fuese reactivado. Era un proyecto ideado en tiempos de abundancia, presupuestado en 14 millones de euros, explica Rafael López. Finalmente, tras las movilizaciones que lograron convencer a la Junta de Andalucía y a la Diputación Provincial, las obras que comenzarán en octubre forman parte de un proyecto ajustado a estos tiempos más austeros. Pero no por ello de una dimensión escasa: esta primera fase costará 7,7 millones de euros y dotará de un nuevo trazado más ancho, de pendientes más suaves y de radios de curvatura más amplios a un tramo de 3,8 kilómetros.

Rafael López cree que la marcha a Sevilla de septiembre de 2015 fue el momento clave de la movilización popular. Una primera etapa la protagonizaron, en bicicleta, miembros del Club Ciclista de Alcalá a quienes acompañaron ciclistas de Setenil, Olvera y otras localidades de entorno (Alcalá ha recibido el apoyo de varios pueblos a en esta lucha). Pedalearon hasta El Coronil y allí se les unió un grupo que caminó hasta Utrera. Al día siguiente, andando hasta Dos Hermanas. Y al otro, hasta Sevilla, donde se les unieron vecinos llegados en cuatro autobuses. Alcanzaron la sede del Parlamento andaluz y allí el consejero de Fomento, Felipe López, se comprometió a incluir en el presupuesto de 2016 recursos para mejorar la CA-9107.

"Cuando el pueblo quiere algo y lo pide, si es de justicia, a los políticos no les queda más remedio que atenderlo", dice Rafael López con satisfacción al mirar atrás: a esa imagen de la asamblea que creó la plataforma, a esas fotos de las reuniones ("pusimos un límite máximo de una hora y media para no irnos por las ramas"), a esa otra del consejero, megáfono en mano, ante los tenaces alcalareños que reclaman su derecho a una carretera segura, a terminar de una vez con la que los aísla y los condena a emigrar.

Otro Rafael, de apellido Aguilera, es el presidente del motor económico de Alcalá del Valle: la cooperativa agrícola Europeos, que suma 1.200 socios, que factura más de 8 millones de euros, que produce cerca de un millón de kilos de espárrago verde y que moltura 7 millones de kilos de aceitunas para lograr 1,4 millones de kilos de aceite. "Nos implicamos en la plataforma porque no tiene sentido que no podamos sacar nuestro producto y competir en condiciones", dice. Los camiones, explica Rafael Aguilera, no pueden llegar a Alcalá sin un riesgo que muchos no están dispuestos a asumir y eso repercute en la calidad del producto y en el precio. Hay que trasladar los espárragos en furgonetas hasta donde esperan los camiones y eso incrementa el coste y deteriora la mercancía, se rompe la cadena de frío y rebaja la calidad de un espárrago de secano que presenta unas características superiores al cultivado en zonas de regadío. La cooperativa ha adecentado carriles de albero para que los camiones puedan llegar a Alcalá. Pero no todos los camioneros aceptan esa alternativa ni quieren arriesgarse a rodar por la CA-9107 ni deben hacerlo los vehículos que superan las 10 toneladas.

"La carretera es insegura y es un bloqueo económico para Alcalá. Tenemos infinidad de problemas con la logística. Somos un pueblo de poco más de 5.000 habitantes con 2.500 emigrantes y debemos defender nuestro oro verde, esta bomba de oxígeno que ha creado empleo, esta fuente de ingresos", dice Rafael Aguilera. También él se muestra orgulloso de lo que ha logrado la movilización popular: "La plataforma ha dado un ejemplo de que se puede luchar con coordinación, de manera organizada y de forma respetuosa. Ahora debemos seguir vigilantes. No bajar la guardia y que se haga también la segunda fase del proyecto".

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