Provincia

El 'caso Cádiz'

  • La capital ha experimentado un importante crecimiento turístico en los últimos veinte años

La toma de fotografías, una imagen habitual en las playas de Cádiz. La toma de fotografías, una imagen habitual en las playas de Cádiz.

La toma de fotografías, una imagen habitual en las playas de Cádiz. / julio gonzález

El desarrollo de la ciudad de Cádiz como enclave turístico se ha topado con numerosas piedras en su camino. Aún hoy soporta numerosos déficit que dificultan y ralentizan su definitivo despegue, a pesar de lo avanzado en las dos últimas décadas.

Ayer, la junta de gobierno local estudió un nuevo proyecto de apartamentos turísticos en la capital. La ciudad ya ronda el millar, muy por delante de otras localidades turísticas de la provincia. Sirve este nuevo sector para solventar la elevada falta de plazas hoteleras que tiene la capital. Y eso que proyectos no le sobran. Tras fallar el hotel de Moneo en Valcárcel, el visto bueno de la operación en Tiempo Libre podría solventar la necesidad de contar con un nuevo hotel de grandes dimensiones, complementado por otros de calibre más reducidos que se proyectan o están en desarrollo en el casco histórico.

A la capital le cuesta contar con una programación cultural de calibre continuada. La falta de suelo le reduce las posibilidades de ser sede de grandes conciertos, como ha pasado este verano en Chiclana. A la vez, el cierre de las terrazas de verano a una hora temprana (a las doce y media de la noche ya hay muchos cafés y restaurantes cerrados) reduce su capacidad de disputar por un turismo más nocturno.

Ciudad con un gran legado histórico, mantiene castillos y murallas o mal cuidado o desaprovechados, a la vez que el patrimonio religioso, salvo la Catedral, también mira a otra parte.

Aunque la gastronomía ha mejorado, el Paseo Marítimo, necesitado de una profunda reforma, ofrece demasiadas lagunas en este sector. No tiene una explicación lógica que el mercado gastronómico, en la plaza, esté cerrado en domingo. Y junto a ello, museos y centros arqueológicos cerrados en plena vorágine turística.

La llegada de cruceros, este año se batirá un récord, se queda corta ante la imposibilidad de ser por el momento puerto base.

Frente a la situación de la capital, casos como el cierre de hoteles después del verano en Chiclana o en otras localidades costeras saca a la luz el problema de la estacionalidad, mientras que la Sierra intenta ocupar posiciones también en verano y Jerez aguanta sin playas pero con la oferta de las bodegas.

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