Provincia

Un detective dice que ha hallado vivo a uno de los bebés muertos en La Línea

  • La familia supuestamente biológica no quiere seguir adelante pero el investigador cree que esta persona tiene derecho a saber quién es · Salen a la luz pública nuevos casos

Rafael Pérez Carrasco es detective privado. Tras ser contratado por las hermanas Díaz Carrasco, las primeras en denunciar la supuesta desaparición de su hermano recién nacido en el hospital de La Línea en 1967, y la aparición de más casos en este municipio y la provincia de Cádiz, este investigador se ha prestado a colaborar desinteresadamente con estas familias, cada vez más numerosas.

Las pesquisas realizadas por este detective le han llevado, según afirma, a encontrar con vida a uno de estos bebés. Al menos sostiene que todo apunta a que es así. Se trata de un caso ya publicado por este diario y del que tiene constancia la Fiscalía de Algeciras, que ha abierto diligencias para investigar qué pudo ocurrir con estos recién nacidos. Las familias sospechan que fueron vendidos o dados en adopción a otras con más poder adquisitivo.

Este hombre, de ser ciertas las sospechas de este investigador, debería tener en la actualidad 48 años. Nació en 1962 en una clínica privada que había en La Línea. Llegó sano al mundo y todo parecía ir bien. Si bien y nuevamente, como se repite en la mayoría de estas historias, transcurridas unas horas le dieron a la madre la mala noticia de que el niño había fallecido. Así lo contó en su día a este diario la familia.

Como en la inmensa mayoría de los casos, los padres no vieron el cuerpo del bebé fallecido, sólo un ataúd blanco y un cochero que lo llevaba a enterrar en el cementerio de La Línea. Esta familia, al conocer los casos que iban saliendo a la luz pública, decidió contactar con las hermanas Díaz Carrasco y hacer indagaciones. Como en todas las ocasiones que han salido a la luz pública hasta ahora, el entierro de este bebé no consta en el cementerio. Rafael Pérez cree que este bebé fue supuestamente adoptado por una familia y que ha dado con él: "Creo haberlo encontrado. Todas las investigaciones me llevan a él pero la familia biológica, en caso de serlo, no quiere continuar, no quiere saber nada. Yo defiendo el derecho que tiene este hombre a saber realmente quién es y estoy dispuesto a hacerlo porque entiendo que en esta historia prevalece el principio de proporcionalidad: el daño que se puede hacer puede se compensado con el beneficio de la información que recibirá. Estoy dispuesto a hablar con él y si quiere, que se someta a las pruebas de ADN".

Este detective reconoce que todos los casos con los que trabaja plantean dudas razonables sobre si aquellos bebés pueden seguir con vida. "Todos nacieron sanos y murieron horas después. En la practica totalidad de los casos, los padres no vieron los cuerpos, sólo en el de las hermanas Díaz Carrasco y era un bebé muy grande para ser un recién nacido. Los hospitales les dijeron a las familias que se encargaban de los entierros pero no consta que recibieran sepultura y no hay apenas documentación sobre los ingresos hospitalarios de aquellos años. Curiosamente, faltan muchos documentos sobre los registros del hospital público que había en La Línea antes de la década de los 70 ".

Además, este investigador está colaborando también con caso muy similar en Arcos de la Frontera.

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