Provincia

Cada funcionario de Puerto 3 vigila a 90 presos, casi el triple de lo idóneo

  • La macro cárcel atraviesa en estos momentos su nivel más alto de ocupación, con 1.600 internos en sus 1.008 celdas; Puerto 2 sigue con un hacinamiento del 232%

Las nuevas tipologías delictivas (con los delitos contra la seguridad en el tráfico que llevan aparejada la entrada en prisión a la cabeza), la supresión de las redenciones de pena y el endurecimiento de las condenas siguen conjurándose cada año, y ya van más de tres, para provocar un imparable aumento de la población penitenciaria que en el caso de las prisiones de la provincia, va camino de pulverizar todos los récords históricos de hacinamiento pese al considerable aumento de celdas.

Especialmente llamativo es el caso de la nueva macro cárcel de Puerto 3, en la que, cuando aún no ha cumplido los tres años de existencia, la carga de trabajo que soporta cada funcionario es prácticamente el triple de lo que se considera lo idóneo en el sector. Porque en la actualidad, según los cálculos que ha realizado para este diario el sindicato mayoritario de prisiones Acaip (Agrupación del Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias), cada funcionario debe encargarse de la vigilancia de cerca de 90 internos, cuando lo recomendable sería que la cifra de estos últimos no sobrepasara los 35.

Hay que aclarar que la comparativa está realizada contando exclusivamente a los trabajadores dedicados, digamos, a la vigilancia pura y dura. Porque si uno mira la RPT (Relación de Puestos de Trabajo), se topa con cuantiosas cifras que, son sin embargo, bastante engañosas a la hora de determinar quiénes son los que, de lunes a lunes, mañana, tarde y noche, están al cargo de los internos. Porque, lógicamente, en este número no se pueden incluir los puestos directivos, que o no tienen o tienen el mínimo contacto con los internos. Tampoco los educadores del equipo de tratamiento, más al cargo de las clasificaciones y de las actividades. Tres cuartos de lo mismo ocurre con el personal de oficinas. Descontado todo ello, así como también posibles bajas y turnos de vacaciones, Acaip adjudica a cada funcionario la friolera de encargarse de organizar las actividades diarias y de la supervisión de casi 90 internos por cabeza. Porque en la actualidad, según datos de finales del pasado mes de marzo, en Puerto 3, con 1.008 celdas funcionales, hay cerca de 1.600 presos recluidos. En la práctica, asegura el portavoz de Acaip, Juan Carlos Sánchez, esto ha provocado que hayan aumentado la conflictividad y las agresiones, también al personal.

En situación prácticamente idéntica andan en la prisión de Algeciras, Botafuegos, donde había, hasta finales del pasado mes, 1.564 internos para 1008 celdas.

En paralelo, la prisión de Puerto 2 sigue en su línea, habiendo cerrado el pasado mes de marzo con una tasa de hacinamiento de nada menos que el 232,99%.

Tras la apertura de Puerto 3, ya no duermen de tres en tres, pero sí de dos en dos. Porque sólo dispone de 375 calabozos y las últimas cifras de ocupación, aportadas por Acaip, sitúan la población reclusa actual (descontados los presos asignados al CIS, Centro de Inserción Social de Jerez) en más de 600.

La situación de saturación que padecen las cárceles gaditanas (de la que sólo se salva Puerto 1, al ser una cárcel de máxima seguridad en la que sólo están los presos de primer grado y sobran celdas) es lógicamente fiel reflejo de la radiografía carcelaria de todo el país, que ha llevado a España a ser la quinta de Europa en población carcelaria.

La promesa del PSOE, un preso por celda, es cada día que pasa una utopía más inalcanzable, pese a la apertura de nuevas prisiones. Así lo constata Acaip en su demoledor último informe de la masificación en prisiones, con una tasa media de hacinamiento superior al 170%. Lo peor: no se atisban soluciones a corto plazo.

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