Enfoque de Domingo | A 12 meses de unas nuevas elecciones municipales

Menos ilusión y más partido en la política

  • Dos antiguos luchadores en el campo municipal comparan las formas y modos de épocas distintas

Francisco Piniella (izquierda) y Juan Manuel Armario, en la plaza de San Juan de Dios de Cádiz. Francisco Piniella (izquierda) y Juan Manuel Armario, en la plaza de San Juan de Dios de Cádiz.

Francisco Piniella (izquierda) y Juan Manuel Armario, en la plaza de San Juan de Dios de Cádiz. / lourdes de vicente

El encuentro era en un bar de Cádiz y por un pelo no coincidió con el terremoto político provocado por la sentencia del caso Gürtel. Se ven Juan Manuel Armario, figura provincial del PP durante casi dos décadas, y doce años (1991-2003) alcalde de Arcos, ahora dedicado plenamente a la consulta médica a la que volvió tras perder la alcaldía, y Francisco Piniella, que fue concejal por el PSOE en el Ayuntamiento de Cádiz entre los años 2003 y 2007, catedrático de Náuticas, y siempre considerado entre los críticos dentro del partido, quién sabe si a su pesar. Ambos comparten, aparte de su experiencia municipal, que ya no están en la batalla electoral y, que la política sigue gustándole. Convocados para hablar de política de ayer y hoy, a un año de las elecciones locales, estas fueron sus reflexiones.

No sabían ni sospechaban el bombazo judicial, pero su instinto político no mermado les llevaba por una sensación premonitoria del estallido gurteliano. Retrataba Armario en sus palabras verdades sabidas como la desaparición de un bipartidismo, ya reconvertido a cuatro bandas, lo que ha provocado "un cambio grande en la forma de hacer política". Pero añadía: "Creo que hay también una desilusión de los ciudadanos. Dicen las encuestas que una de los mayores problemas del país son precisamente los políticos, cuando la política es un arte noble, siempre lo ha sido".

Piniella coincide con su compañero en lo del cambio fundamental de perspectiva: "Difícilmente va a haber mayorías absolutas y los cuatro partidos se repartirán el pastel en bandas que oscilarán según los numeritos que monten con el chalé, o el lío de Zaplana u otro (¿vaticinio?). Pero el catedrático de Náutica extiende la mentada desilusión "no sólo al electorado, sino a la gente que quiere estar en política". Y por eso seguramente "se ha bajado considerablemente el listón de la gente que quiere meterse en política ["¡Sííí!", remacha Armario] y eso es muy peligroso. Hay candidaturas en todos los partidos políticos con un 'nivelito' bastante bajo. Tanto que se ven algunos líderes de los que es fácil preguntarse ¿cómo ha llegado este chiquillo hasta aquí?".

Andando por estos niveles, Armario recuerda los grandes nombres de la política municipal de "otra época" como Pacheco, Felipe Ruiz-Mateos, Barroso, CArlos Díaz, Patricio González para llegar a una conclusión un tanto triste: "Antes mucha gente conocía quienes eran los alcaldes de muchos pueblos de la provincia, hoy creo que ese conocimiento es casi nulo". Piniella no queda muy lejos de esa conclusión: "Yo hoy no sabría decir el nombre del alcalde o alcaldesa de algunas de las grandes poblaciones" .

Señala Armario que, en aquellos tiempos, "íbamos con vocación a trabajar, hoy no sé... Teníamos tan pocos medios", lo que da pie a Piniella para señalar lo que considera "el gran mal" de los partidos: que "hay gente que empieza en Juventudes y ni siquiera termina la carrera porque ya está metida en temas partidarios. En todo caso, la acaba diez años después, no ha trabajado en la vida real… son gente que sólo ha vivido en la política. Eso sí, son muy expertos en la fontanería, en buscar los votitos de aquí y allá para que la asamblea esté controlada… y desgraciadamente me temo que los nuevos partidos no han variado en ese aspecto".

El ex alcalde de Arcos se reivindica en este aspecto al señalar que "yo tenía mi profesión, ejerciendo la medicina en la privada. Y la consulta mía iba muuuy bien, pero decidí dar el paso. Y aquello supuso un parón a mi carrera. Después he vuelto a ella, y disfrutando. Pero ahora hay muchos que no terminan sus carreras, que están en las juventudes, o en las nuevas generaciones… Y están ahí enganchados, y hay mucha más jerarquía que antes, había más libertad…". Está claro para Piniella: "Es que ahora tu futuro político es tu futuro laboral. Esa es la historia: si te enfadas con tu jefe político te estás enfadando con tu jefe laboral".

La conversación se enreda en este mal hasta llegar a una pregunta: ¿por qué los partidos atacan a los presuntos de otros partidos con el mismo empeño con el que cierran filas con los suyos? Y se producen una 'confesión' de Armario: "Yo reconozco que en muchas ocasiones, en algún órgano del partido no levanté la mano: gran equivocación. La debes levantar, dar tu parecer, pero no lo haces por no significarte... Lo peor que hay en los partidos son las aclamaciones". "Esa frase -coincide Piniella- muy común en los partidos que dice que los trapos sucios hay que lavarlos en casa es un gran error, porque un partido no es una casa; es una cosa muy importante para la sociedad. La militancia debería ser más crítica, porque si no los problemas se agrandan hasta que estallan" (¿otra premonición?).

Ante la previsible falta de mayorías absolutas, los dos conversadores vislumbran un problema de gobernabilidad el próximo año "otra vez" en los ayuntamientos. "Están bien los pactos pero muchas veces son insostenibles, yo creo que hay que hacer una reforma de la ley electoral, muy parecida a lo de Francia para que se permita a la formación ganadora gobernar con más libertad", propone el ex alcalde de Arcos. Piniella está de acuerdo "siempre que exista un sistema corrector de segunda vuelta, porque la lista más votada no tiene por qué ser la que tenga mayoría en esa segunda vuelta".

La gran pregunta es si con todo esto caerían en la tentación si les propusieran presentarse ahora. Piniella es categórico ("mucho tendría que cambiar el PSOE") y Armario casi tanto: "Estoy muy contento con mi clínica, pero no puedo negar que me encanta la política... aunque no tanto como para volver". Y eso que se le nota la nostalgia cuando habla de sus charlas con los vecinos, sus paseos de alcalde...

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