El Campus de la Universidad en Cádiz

El laboratorio del CEI-mar sigue cerrado por el mal estado del castillo de San Sebastián

  • El centro de investigación jugaba también un papel de relevancia en materia de divulgación

Una de las investigadoras del CEI-mar en el Labimar Una de las investigadoras del CEI-mar en el Labimar

Una de las investigadoras del CEI-mar en el Labimar / Jesús Marín

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El CEI-mar es uno de los lujos de la Universidad de Cádiz. Campus de Excelencia Internacional del Mar, liderado por la UCA desde hace ocho años, se ha asentado de forma definitiva como uno de los pilares de la investigación en la Universidad de Cádiz. Le da prestigio a la institución académica y la da prestigio, también, a la ciudad que lo acoge.

Sin embargo, a veces la ciudad, en este caso sus administradores, falla. Y eso está pasando de forma peligrosa con el Labimar, el Laboratorio de Investigaciones Marinas. Este centro ocupa varias dependencias del vetusto Castillo de San Sebastián. Tras un acuerdo con el Ayuntamiento, la UCA asumió la reforma de las salas donde habilitó un centro dedicado a la investigación, la docencia y la divulgación de proyectos marinos.

Todo funcionaba a la perfección. Recuerda Juan José Vergara, director del CEI-mar, como cada cuatrimestre más de dos mil estudiantes, desde los cuatro años hasta bachillerato, de Cádiz, de toda la provincia e incluso de Sevilla, visitan las instalaciones y participaban en talleres sobre biodiversidad marina y respeto por el mar.

Hace más de un año un fuerte temporal destrozó parte del paseo Quiñones, por el que se accede al castillo y dañó aún más la abandonada fortificación. Desde entonces el Labimar sufre un cierre forzoso, suspendiendo todas los trabajos de investigación, la docencia y la divulgación “aunque nos siguen llamando de muchos colegios interesados en venir”.

Como toda la Universidad, en una consigna ordenada por el rector, Eduardo González Mazo, el Labimar se ha volcado también con su entorno, manteniendo un estrecho contacto con la cercana asociación de vecinos de La Viña. Allí se han celebrado jornadas sobre patrimonio, historia y cultura de la Caleta. Pero el centro ha dado cabida también a otras actividades de barrio. E incluso para la lectura de una tesis doctoral.

Al Labimar han acudido alumnos para grados y master procedentes de otros puntos de Andalucía y Portugal, integrado en el Campus del CEI-mar, con cursos intensivos que, de forma muy directa suponían ingresos para la ciudad (supermercados, pisos de alquiler, hoteles, espacios de ocio...).

Optimista por naturaleza, Vergara confía en que pronto se solventen los problemas estructurales en el castillo que permitan reabrir el complejo y, con ello, el laboratorio. “Soy optimista”, dice.

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