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Desde matrimonios jóvenes hasta viudas que avalaron hipotecas

  • El perfil de los casos que atiende Cáritas en Cádiz es variado, aunque prevalece la juventud

Los matrimonios jóvenes -de 20 a 40 años- con hijos pequeños han sido los más afectados por las consecuencias de la crisis. Con unos ingresos con los que vivían a lo justo, la pérdida de trabajo de uno o de los dos cónyuges ha supuesto todo un varapalo para la familia, que ha tenido que recurrir a Cáritas para hacer frente a algunos de los pagos (alquiler de vivienda, luz, agua, médicos,...).

Pero ellos no son los únicos. La responsable de Acción Social de Cáritas Diocesana, Pilar Pérez, explicó ayer que además de las parejas jóvenes también se atienden desde que comenzó la crisis a personas mayores o viudas con pensiones mínimas "que en su día avalaron hipotecas de familiares y que ahora las reclaman los bancos".

Otro grupo social que se ha visto obligado a acudir a Cáritas en los últimos meses ha sido el de los inmigrantes regulares, que han perdido el empleo y tienen dificultades para acceder a uno nuevo. Y junto a ello, también destaca según los datos de Cáritas aquellos inmigrantes irregulares, "que no constan en ningún tipo de encuesta debido a su situación pero que sí están ahí y recurren a nosotros", explica Pérez.

La responsable de Acción Social comentó ayer que Cáritas está haciendo frente a "casos espeluznantes", como familias que se han visto obligadas a alquilar una habitación de una casa o que han tenido que marcharse de su vivienda, de alquiler, para vivir con sus padres. Incluso algunas voluntarias llegan a asegurar que hay familias -sin hijos- que no han tenido más opción que irse a vivir a la playa de La Caleta, en los bajos del Balneario de La Palma.

De la experiencia que viene arrastrando la institución eclesiástica destaca también que muchos de los matrimonios jóvenes ya habían pasado anteriormente por Cáritas, a la que se han visto obligados a volver a pedir ayuda tras perder el empleo y ser imposible hacer frente a los gastos habituales.

En la mayoría de los casos, es la mujer la que acude a solicitar la ayuda, una situación que Jesús Quilez califica como "desgarradora", ya que a la pérdida de trabajo y la imposibilidad de afrontar pagos se une la necesidad de recurrir a Cáritas.

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