Provincia

El mercado gastronómico de La Línea va tomando forma

  • En las últimas semanas han abierto en el mercado linense una cervecería especializada en productos de la zona y una tienda de zumos naturales

La Cervecería La Ruda tiene en carta una tapa con volaores. Hace muy pocos días que han aparecido los primeros por el barrio de La Atunara. Este pescado seco es uno de los emblemas gastronómicos de La Línea, quizás la ciudad más gastronómica del Campo de Gibraltar. Una de las ideas de Manuel Jesús de Sola Earle, 44 años y ya un veterano en el pequeño comercio del casco antiguo de La Línea, es que su nueva cervecería que ha abierto en el interior del mercado de abastos de La Línea, en unión de su esposa María Jesús Llamas González, es que la gran mayoría de los productos sean de la zona, de eso que se llama 'kilómetro 0'.

Su establecimiento, que ocupa dos antiguos puestos del mercado, está lleno de detalles, empezando por los desayunos con los que trata de atraer a un público que quiere otras cosas para comenzar el día. La competencia es dura. Veinte metros más abajo está uno de los desayunos con más personalidad de la provincia, 'El Africano' del Bar Francis, con un contundente bocadillo carnívoro y especiado capaz de alegrar el comienzo del día a cualquiera. Los churros, en forma de porras de las chucherrías no se quedan atrás en atractivo.

El mercado data de finales del XIX y hay en cartera un proyecto de remodelación integralLos detallistas aplauden la llegada de puestos 'gastronómicos' porque traen más público

En la Cervecería La Ruda ofrecerán la posibilidad de desayunar "sin pan" con un poco de tomate, aguacate y queso fresco servido en un plato u optar por un revuelto con salchichas, bacon y pan inglés, mirando un poco a la clientela que llega desde la vecina Gibraltar. Hay también tortitas al estilo americano con mermelada, leche condensada o crema de cacao para ponerle por lo alto. Hasta el café está cuidado y sirven el de una tostadora local, Sacarello. Lo venden incluso al público ya empaquetado.

Manuel Jesús confía en el futuro del mercado de abastos de La Línea. El inmueble, de finales del siglo XIX y diseñado por el arquitecto Adolfo del Castillo, llegó a ser el más prestigioso del Campo de Gibraltar, especialmente su zona dedicada a los pescados. Llegó a tener dos plantas funcionando, pero ahora sólo hay operativos unos 70 puestos. Se tuvo que cerrar la segunda planta, otra zona de fruterías y se ha reducido a la mitad la zona del pescado. Los sucesivos proyectos de remodelación que se han ido planteando no se han llegado a culminar y los comerciantes son escépticos. De todos modos hay un proyecto de remodelación que podría contar con fondos europeos e incluso una idea de introducir el comercio electrónico en los puestos.

Pero todo esto son proyectos y los comerciantes, ya escépticos, prefieren aferrarse a las realidades. Así lo señala Luis Gil Navarro, 39 años y gerente de la carnicería Luis Gil, una de las veteranas del mercado. Gil es también el representante de los detallistas. Para él, la llegada de puestos gastronómicos es algo positivo "y una realidad". Considera que aportan nuevo público al mercado. Lo demás, por el momento, son proyectos y parece que no se desarrollarán de forma inminente.

Otro de los que acaban de llegar es un jovencísimo empresario local, José Manuel Ruiz Alves. Su padre tiene la frutería Juanito, situada en las cercanías del mercado, y él, tan sólo con 18 años, ha decidido montar negocio propio, un despacho en el que, junto a su compañera Yaiza Llavero, sirven zumos naturales recién exprimidos. Tienen zumos de frutas y batidos en los que mezclan diversos ingredientes.

La Ruda y esta tienda de zumos naturales han sido los dos últimos en llegar y sirven para dar ya un poco más de forma al proyecto de convertir el mercado de La Línea en un mercado gastronómico. Esa es una de las líneas de actuación de Javier Marín, el gerente del mercado de abastos de La Línea. Señala que "ya funcionan cuatro puestos" y hay algún proyecto más que esperamos que pueda cuajar. Uno de los proyectos de futuro es crear una zona del mercado especial para estos negocios y que tuvieran una forma de acceso independiente para que pudieran abrir fuera de horarios del mercado. En la actualidad los puestos gastronómicos ocupan sitios que habían quedado vacantes en las naves, salteados con los puestos de toda la vida, y sólo abren con el mismo horario de los puestos tradicionales (de lunes a sábados por la mañana).

El mercado de La Línea siempre ha tenido, de todos modos, su lado gastronómico. Los cuatro bares que se encuentran en sus instalaciones siempre han tenido fama de buen tapeo, especialmente el de Carlos y Eduardo, un bar de esos de bulla en los que tomarse una tapita como para celebrar una buena compra en el mercado. Carlos Trujillo es el alma de este establecimiento que tiene una carta de tapas de esas amplias. Ahora han puesto incluso una pequeña terraza en una zona que ha quedado sin uso dentro del mercado. Carlos ve también con buenos ojos la llegada de nuevos establecimientos gastronómicos "porque esto lo que hace es sumar y contribuye a atraer público".

La nueva cervecería La Ruda también ofrece tapas y tiene igualmente otra zona de mesas situada frente a la de Carlos y Eduardo. La novedad está en que ofrecen cervezas artesanales, tapas que funden diversas culturas y también tratan de ofrecer marisco comprado en el mismo mercado, cocido o a la plancha.

La pionera en esto de los puestos gastronómicos en La Línea fue Olga Salas. Alumna de la Escuela de Hostelería de San Roque, decidió allá por finales de 2015 abrir un tabanco en el mercado. Su idea era recuperar la figura de los alambiques, como se le llamaba en La Línea a las antiguas tiendas de vinos. Su apuesta fue y sigue siendo el vino de Jerez. Casi tres años después de su apertura el balance considera que es muy positivo. "El público se interesa mucho por los vinos de Jerez, que es nuestra apuesta más decidida". Su oferta va muy en la línea de los tabancos jerezanos. Tienen barriles de vino del que extraen los jereces para copear o también para vender a granel. Para acompañarlos, chacinas, quesos, salazones y conservas. Cada día están trayendo más vinos y más seleccionados "porque el público los demanda".

Su apuesta le ha salido tan bien que los planes son abrir, antes de que termine este año un nuevo establecimiento en la ciudad. Lo harán en la calle Hércules, en el centro, junto a La Chicotá. Allí, en un local de 80 metros cuadrados, pondrán en marcha otro tabanco, el Tabanco Sacristía donde seguirán apostando por los jereces como principal atractivo. "El sitio tendrá una oferta similar a la del mercado, un puesto que seguiremos manteniendo. Continuaremos la línea de los tabancos y las tapas frías se complementarán con algún guiso que irá cambiando cada día". Sí alerta sobre una cuestión en torno a los puestos gastronómicos del mercado y es la necesidad de que se diversifique la oferta. "Cada puesto debe tener una especialidar para así atraer a más público", aconseja.

Otro joven empresario, Rubén Sores Vázquez, 32 años y natural de La Línea, también decidió hace ya más de un año abrir negocio propio en el mercado central de abastos: La Quesería. Su oferta se basa en los quesos. Los ofrece por tapas, en papelones o en tablas surtidas. Para acompañar vinos, en especial los de la bodega González Byass de Jerez. Las presentaciones están cuidadas y también hay tostas, tapas de ibéricos y tortas de Inés Rosales que adorna con bacalao ahumado y confitura de pimientos o con boquerones en vinagre y pimientos asados.

La apuesta por la recuperación del mercado se ve por todos los sectores. La Asociación de Hosteleros también ha escogido este espacio para la inauguración de la ruta de la tapa el próximo 20 de septiembre.

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