Provincia

Un muelle con mil movimientos

  • 80 militares de la Armada están destinados en Capitanía de puerto de la Base de Rota y el Tren Naval para dar servicio, todos los días del año, a los buques españoles y de la OTAN

En el edificio de Capitanía de puerto de la Base Naval de Rota, el práctico José Manuel Jiménez Alcantud revisa los trabajos del día. Es uno de los servicios 24/7 (24 horas/7 días a la semana) de las instalaciones y está formado por unos 80 militares de Capitanía de puerto y Tren Naval entre amarradores, patrones de embarcaciones menores, dotación de remolcadores, gruistas y prácticos para sus cuatro muelles, con una línea de atraque de casi tres kilómetros. "Hoy es un día tranquilo", asegura con una pizarra llena de apuntes.

Este equipo realiza cerca de 1000 movimientos de buques al año, explica el teniente de navío Jiménez, con momentos de mayor actividad en las fechas que se planifican maniobras de la OTAN. "Si en agosto se suelen hacer menos de 40 movimientos, en septiembre se superan los 100", afirma el práctico, que se refiere a los atraques que dependen de la Armada, los españoles y los de la OTAN. Los norteamericanos tienen su propia capitanía, aunque están en constante coordinación.

"La época de más trabajo coincide con las fechas de maniobras de la OTAN"

Hay capacidad hasta para 16 atraques en sus cuatro muelles, la mayoría de ellos de 600 pies (180 metros). Además de los nueve buques españoles que tienen base allí (seis fragatas, los dos buques de asalto anfibio y portaaviones Juan Carlos I), se les suma otras naves de la Flota que habitualmente hacen escala, como las fragatas de Ferrol o los BAM; petroleros, y las "bastantes escalas logísticas" de otros países de la Alianza.

Aunque es habitual la entrada de buques con más de 200 metros de eslora (como el portaaviones ), el calado actual, que varía entre los 10 y 12 metros, puede limitar las escalas. "Para este tipo nos vemos obligados a esperar la subida de la marea y ganar unos metros de fondo para realizar la maniobra", manifiestan.

Cualquier barco que quiera atracar en Rota siempre iniciará el trámite de la misma manera. "Su agregado naval, su embajada, habla con relaciones exteriores de España y una vez tengan luz verde ya se ponen en contacto con nosotros". Es entonces, cuando comunican sus necesidades logísticas tras una autorización del Estado Mayor de la Armada, y en función de las características se le asigna un atraque. El práctico, normalmente en una pilotina, se dirigirá al buque para embarcar -quizás el momento más complicado- en la zona de la Cabezuela, desde donde coordinarán las maniobras con su comandante. Se utilizarán los remolcadores para auxiliar al barco, empujando o tirando hasta llegar al atraque. Una vez el barco se encuentra cerca, da estachas al agua que recoge el equipo de amarrodores y las recupera tirando de ellas a mano hasta que las colocan sobre los norays, momento que requiere del mayor esfuerzo físico, y empiezan los servicios en puerto, empezando por la colocación de una pasarela con un grúa para que el personal pueda bajar a tierra.

Su trabajo no quedará ahí. En la Base ya gestionará otros servicios como basuras, conexión telefónica, de lavandería, de descarga de equipos, de lavandería, de reparaciones o de alojamiento del personal, "porque los barcos no están cerrados". Otros servicios implicados en la actividad portuaria es el de mantenimiento de muelles, polvorines, parque de autos, medio ambiente o ISEMER. También tendrán que coordinar actividades incompatibles que no se dan en un puerto civil. Por ejemplo, el manejo de municiones, cuya carga es incompatible con algunas transmisiones y no se puede hacer al mismo tiempo. "O hay buzos en el agua cada dos por tres haciendo trabajos y todo los barcos tienen sónar. No pueden transmitir si el buzo está en el agua salvo que queramos dejarlo sordo", apunta.

Sus necesidades dependerán del tipo de escala, que entre todas llenan el trabajo diario de esta Capitanía de puerto: la operativa/logística (de 6 a 24 horas y que hacen las naves que se dirigen a una misión); descanso de dotación (dos o tres días y que se suele hacer cuando regresan, habitual para los submarinos); de adiestramiento y evaluación (tres o cuatro semanas para obtener los certificados para determinadas misiones). Y, cómo no, la de los buques que tienen allí su casa, los más importantes de la Flota, y que son los que más trabajo dan en lo relacionado con la coordinación de actividades en el puerto.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios