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El ocaso de los Castañitas

  • La detención de Isco Tejón a manos de la Policía Nacional deja la incógnita sobre quién asumirá en la calle el liderazgo de la docena de clanes de la droga existentes en el Campo de Gibraltar

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El pasado miércoles hubo sonrisas, abrazos e, incluso, algunos gritos de júbilo en la comisaría de la Policía Nacional de La Línea que sirvieron para descargar la tensión acumulada durante meses. Pocos minutos antes, Francisco Isco Tejón Carrasco, el mayor del clan de los Castañitas, había entrado esposado en el edificio, sentado en el asiento trasero de una patrulla tras entregarse en una calle del barrio de La Atunara. Jefe del principal grupo de narcotraficantes de hachís del Estrecho y, por ende, de toda España, había caído al fin en manos de los agentes, incapaz de soportar por un día más la presión que las fuerzas de seguridad llevaban ejerciendo en su entorno, controlando no solo los domicilios en los que pernoctaba y sus vehículos, sino los de toda su familia y colaboradores. Varias veces habían estado a punto de echarle el guante. Únicamente se trataba de esperar el momento oportuno para hacerlo, tal cual había sucedido con su hermano Antonio la madrugada del 6 de junio en el barrio de San Bernardo, también en La Línea.

Se calcula que los Castañitas controlan el 70% del tráfico de hachís del Estrecho

Pasadas las siete de la mañana y según lo convenido, dos de los abogados de Isco se personaron en las dependencias policiales para dirigirse minutos después en coche junto a varios agentes al punto de encuentro que los letrados habían pactado con su cliente. En un primer momento, los letrados propusieron que el narco se entregase en la misma comisaría, pero la Policía descartó dicha posibilidad: quería ponerle las esposas en la calle y evitar dar la sensación de que Isco era quien controlaba en todo momento cuándo, cómo y dónde se ponía a disposición de las autoridades.

Eran las 7:45 cuando Tejón hizo acto de presencia acompañado de tres personas, con buen aspecto físico, ataviado con un pantalón vaquero y una sudadera. En su mano llevaba una bolsa con una muda de ropa. Tras una breve despedida de los suyos, subió al coche policial. A las 9:01, las webs de los diarios del Grupo Joly adelantaban la noticia que, minutos más tarde, era confirmada por la Policía a través de un comunicado oficial.

Un minucioso dispositivo formado por unos 150 agentes de paisano y uniformados, numerosos coches y un helicóptero habían sido necesarios cinco meses atrás para detener a Antonio mientras dormía en una casa junto a una de sus parejas y los hijos tenidos con ella. Su actitud fue desafiante: "No vais a poder acabar con esto", espetó al comisario jefe Francisco López. "Es posible, pero tú lo vas a ver entre rejas", fue la respuesta de este. Con experiencia en varios destinos y en la lucha directa contra ETA, López llegó a La Línea en enero pasado como máximo responsable policial en la localidad.

Desde el primer momento fijó como objetivo prioritario de toda la comisaría la detención de los dos hermanos. Ambos contaban con sendas órdenes de busca y captura desde finales de 2016 por tráfico de drogas, blanqueo de capitales y pertenencia a banda criminal. El pasado mes de abril, como adelantó este periódico, los dos hermanos y uno de sus lugartenientes -Samuel Crespo, el fugado en febrero del hospital de La Línea y detenido a final de junio- habían lanzado a las autoridades una propuesta para entregarse a la Justicia a cambio de lograr condiciones ventajosas en prisión y peticiones de condena rebajadas, pero la oferta fue rechazada de plano por la nueva fiscal antidrogas del Campo de Gibraltar, Macarena Arroyo.

Antonio Tejón sale detenido de la casa en la que se ocultaba en el barrio de San Bernardo, el pasado mes de junio. Antonio Tejón sale detenido de la casa en la que se ocultaba en el barrio de San Bernardo, el pasado mes de junio.

Antonio Tejón sale detenido de la casa en la que se ocultaba en el barrio de San Bernardo, el pasado mes de junio. / E. S.

Así pues, Isco sabía desde hacía mucho tiempo que la partida la tenía perdida y que, al igual que su hermano y Samu, iba a ser capturado. Nada más ser detenido preguntó a los policías por qué le colocaban las esposas pese a haberse entregado, para pedirles a renglón seguido perdón por haber grabado el famoso vídeo musical en el que aparece junto al cantante cubano de reggaeton conocido como Clase A. Fue el 3 de septiembre en una mansión, rodeado de mujeres ligeras de ropa y de botellas de Möet&Chandón. Explicó que no había intentado desafiar a la Policía ni reírse de ella, aunque esta se lo había tomado precisamente así. No faltaba motivación entre los agentes para capturarle, pero las imágenes del ufano fugitivo supusieron una buena dosis extra para todos ellos.

"Dame candela", rezaba el estribillo del vídeo, ya retirado de Youtube por el cantante, aconsejado por su abogado. Las imágenes fueron tomadas en una lujosa casa situada en el número 3 de la avenida de Las Golondrinas, en Guadacorte (Los Barrios) muy cerca, y no parece casualidad, de donde antes de verano habían sido detenidos tres presuntos miembros de la banda de los Castañitas con 3.000 kilos de hachís, junto con una escopeta y una pistola. El edificio aparece en internet como "Swingers Midnight Club", un lugar para citas sexuales "sin complejos", aunque en la actualidad figura como "cerrado permanentemente".

Entre rejas

Los Tejón se encuentran entre rejas. Antonio permanece desde su ingreso en la prisión de Córdoba bajo el más estricto régimen penitenciario, el FIES 2 (Fichero de Internos de Especial Seguimiento), aislado en una celda individual con solo dos horas de patio cada día. El viernes pasado, Isco continuaba en la cárcel algecireña de Botafuegos a la espera de su traslado a otro centro penitenciario, posiblemente uno de los tres existentes en El Puero de Santa María, donde previsiblemente estará en las mismas condiciones que su hermano.

En ambos casos, el objetivo es, además de alejarlos de Botafuegos -donde se moverían como peces en el agua, rodeados de los suyos-, impedir que tengan contacto directo con otros presos durante el mayor tiempo posible y evitar que, a través de las relaciones de estos en el exterior, puedan seguir dirigiendo la organización a través de un mando a distancia.

La Policía no las tiene todas consigo a la hora de aseverar que, a pesar de las restricciones, Antonio no sigue dando instrucciones desde su celda a través de las visitas que recibe. El FIES 2 puede aplicarse durante un período máximo de seis meses y, si bien es prorrogable, hay que justificar esa posibilidad con argumentos de peso.

Antonio, linense nacido en 1983, era quien llevaba el peso del clan antes de su detención, con Isco (1979) como mano derechísima. El primero pasa por ser más calculador, por tener más capacidad de liderazgo y ser también más familiar, situación esta última que prodigaba con más de una pareja y sus respectivas descendencias; el segundo se asemeja más al bon vivant que aparecía en la fiesta de la mansión swinger, aunque como su hermano es muy dependiente de su entorno de familia y amigos.

La pregunta que todos se hacen es cuál es y será la estructura organizativa de los Castañitas a partir de ahora. Evidentemente, el clan ha sido fulminado, pero sus miembros no tardarán en reorganizarse de alguna forma. Isco y Antonio han tenido mucho tiempo en los últimos meses para pensar en una estrategia que garantice el futuro de sus familias y subordinados. La Policía es consciente de ello. Su clan, además, ha venido ejerciendo cierta autoridad sobre la docena de familias dedicadas a las drogas y el contrabando en el Campo de Gibraltar, una suerte de cártel que se reparte las zonas de descarga de los fardos en las playas y que comparte los costes del transporte de la droga y las guarderías (almacenes) donde la ocultan, la mayor parte de las veces con hombres fuertemente armados.

Puede que Antonio e Isco quieran seguir desde la cárcel al frente de esa organización todo el tiempo que les sea posible, pero aún así necesitarán de alguien que hable y actúe por ellos en las calles. Una correa de transmisión, en definitiva. Hay quien apunta hacia una persona limpia de antecedentes penales, alguien ajeno todavía para las fuerzas de seguridad. Quizá un familiar directo de la nueva hornada que garantice el sustento del grupo.

Las cifras del negocio criminal del hachís son incalculables. El precio de la tonelada en origen ronda los 600.000 euros, aunque si la mercancía es fresca y de buena calidad puede triplicar esa cifra. Si una sola narcolancha puede transportar en cada viaje tres toneladas de droga, basta con hacer algunas multiplicaciones para hacerse una idea de las dimensiones del problema.

Hay cálculos más o menos oficiales que sitúan en manos de los Castañitas el 70% del hachís que se mueve en el Estrecho, por donde entra el 40% de la droga que se mueve en España. La Policía subraya que no hay narcolancha que no transporte fardos identificados a nombre del clan, muchas veces junto a los de otros grupos. "Pero siempre hay de los Castañitas", apunta una fuente.

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