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"No quiero venganza, quiero justicia"

  • Emotiva despedida a su hijo de la madre de la víctima de la salvaje reyerta sin sentido de Medina

Joaquín Guisado, de 25 años, la víctima. Al lado, el arma utilizada Joaquín Guisado, de 25 años, la víctima. Al lado, el arma utilizada

Joaquín Guisado, de 25 años, la víctima. Al lado, el arma utilizada

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Todo ocurrió en muy poco tiempo y los investigadores de la Guardia Civil ya no tratan de darle muchas más vueltas al por qué en mitad de una bronca al 'Perniles', un pendenciero habitual residente en Medina, de permiso de fin de semana de la cárcel en la que cumplía condena por sus hazañas violentas, siempre sin armas, se le cruzaron los cables, se fue hacia su coche y cogió un machete de 45 centímetros de hoja, un machete Mad Zombie mortalmente afilado y la emprendió a machetazos contra los tres sanluqueños con los que había iniciado una disputa seguramente estúpida, como suelen ser las disputas de madrugada.

Lo único cierto es que aquella porfía a gritos e insultos acabó con la vida de un joven de 25 años, Joaquín Guisado, que había acudido a la fiesta de fin de Navidad, en la noche del día de Reyes, orga nizada por la discoteca Iris. El motivo de que tres chicos de Sanlúcar acabaran en Medina tenía que ver con la sencilla razón de que uno de sus amigos tenía a su novia allí. De las declaraciones de los testigos no se ha filtrado nada más que todo empezó en algún momento, que ellos eran tres y 'El Perniles', al parecer el que había empezado la discusión, muy violento, era uno y que todo se precipitó. Que 'El Perniles' se fue y volvió, pero esta vez con el Mad Zombie.

Asustados ante el arma con el que pretendía dirimir el pleito, los tres amigos bastante hicieron con defenderse. Uno se llevó varias heridas en los brazos, heridas profundas que necesitaron dos intervenciones. Un segundo se libró por un pelo de la acometida. El tercero, Joaquín, por sorpresa, se llevó un tajo de lado a lado del pecho que le segó la vida varios minutos después.

Esto es todo lo que puede decir la investigación sobre lo sucedido, pero detrás de todo ello quedan vidas rotas. Bajo la lluvia, el pasado miércoles fue enterrado, tras realizarse la autopsia, la víctima. Decenas de amigos, casi todos ellos muy jóvenes, acudieron a despedir al más desafortunado de la expedición. Ante un hecho tan inexplicable, no hay mucho consuelo. La madre de Joaquín ha tratado de buscarlo en facebook en una carta a su hijo: ""Mi niño Joaquín. Si su cuerpo era bello aún más bella su alma. Esa madrugada sentí como me arranco su cuerpo de mi jentraña pero no pudo con su alma, no pudo, esa estaba junto a la mía anclada con amor dentro de mi ser. Tan generoso y lleno de amor dejo un pedazo en el corazón de tod@s con los que compartió su vida. Mi hijo rebosaba tanto amor que salpicaba por donde pisaba, era como un manantial de amor inagotable de amor. Eligió mi cuerpo entre tantos para llegar a este mundo, llegó con prisa como si supiera que tendría poco tiempo para regalar todo lo que con el traía; amor, alegría, felicidad, entusiasmo, agrado, solidaridad, fidelidad, ilusión, gozo, fuerza, valentía, amistad, lealtad. Estoy rota de dolor pero no puedo negar la inmensa felicidad que mi niño me fue dando a lo largo de estos 25 años... Sé que vive en cada un@ de nosotr@ No quiero venganza,quiero justicia". Es el intento de consuelo de una madre ante la mayor de las pérdidas. Es algo más que la noticia fría de que ha habido una reyerta y que hubo un ejecutor y una víctima.

La madre de Joaquín es una mujer muy activa, comprometida con la organización Marea Violeta, de Sanlúcar, dedicada a denunciar el sexismo y a fomentar la igualdad de género en todos los ámbitos. Marea Violeta ha sufrido el golpe y también ha emitido un comunicado en el que se afirma que "queremos mostrar nuestro gran pesar por lo acontecido el pasado 7 de enero, en Medina Sidonia, al hijo de una compañera y amiga, muy querida por todas nosotras. A sus 25 años le arrebató la vida un individuo provisto de un machete".

A partir de ahí se entra de lleno en el debate que sigue a todo crimen: "Desde esta asociación feminista seguimos sin entender a un sistema judicial que deja libres y sin vigilancia a violadores, asesinos y criminales en potencia, como es el caso, que antes ya agredió y lesionó a otra víctima. Seguimos sin entender que mantenga presos y presas de conciencia y se justifique no darles permisos por riesgo de fuga y en cambio en estos casos no dude en conceder permiso, cuando el preso lo está porque si es realmente una amenaza para las personas de su entorno, y como hemos visto en este suceso, para cualquier persona".

Desde la indignación, Marea Violeta llega a señalar al sistema "que pone fácil el crimen de seres inocentes, protegiendo a homicidas y criminaliza a las personas con conciencia que luchan por sus derechos".

Más allá de que en este comunicado se mezclen unas cosas con otras que no tienen nada que ver, la pregunta que siguió al crimen es por qué el preunto autor del crimen, que ha vuelto a prisión, se encontraba en libertad la madrugada que seguía a la noche de reyes. Según las fuentes consultadas, para los permisos penitenciarios existe un protocolo que tiene que ver con los tiempos de condena y con el comportamiento en prisión.

Los testimonios recabados en Medina apuntan en el caso de 'El Perniles' a una especie de doble personalidad, cuya peligrosidad se manifestaba de noche, pero que sin alcohol de por medio podía a llegar a ser incluso afable y trabajador. Sus actos violentos lo habían llevado a la cárcel, pero se insiste en Medina en que nunca se le había visto con un arma. Pero lo cierto es que en su vehículo esa noche llevaba no cualquier arma, sino un machete cuyo uso doméstico es difícil de explicar. Algo había ocurrido con 'El Perniles' en prisión. Si entró peligroso, salió más. Y no se detectó. Tres personas se cruzaron y se encararon con el hombre equivocado. Da igual el motivo porque no había motivo. El grado de intencionalidad, homicidio o asesinato, lo tendrá que dirimir ahora la justicia, tal y como afirma la madre de la víctima, rota de dolor: "No quiero venganza, quiero justicia". Que así sea.

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