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"Allí te sientes imprescindible"

  • Dos médicos de la Unidad de Anestesia del Puerta del Mar participan en una campaña de cooperación sanitaria en una zona deprimida de Madagascar

Están casi recién llegados de Madagascar, donde han vivido una experiencia dura pero muy enriquecedora. Manuel Valero, especialista en Anestesiología del Hospital Puerta del Mar, y María de las Montañas González, residente de Anestesia del mismo centro, han participado en una campaña de cooperación sanitaria en una leprosería convertida en clínica médico-quirúrgica en Farafangana, una zona muy deprimida del sudeste de Madagascar.

Estos dos facultativos de Cádiz acudieron a través de la Asociación Andaluza de Cooperación Sanitaria (AACS) y han formado parte de un equipo compuesto por un cirujano y cuatro enfermeras de Madrid, una ginecóloga y un cirujano de México, dos cirujanos y un anestesiólogo de Argentina y una cirujana de Brasil.

Manuel cuenta que en los ocho días que han estado trabajando en Farafangana han realizado 55 intervenciones. "Teníamos dos mesas de quirófano que funcionaban todo el rato, por la mañana y por la tarde, porque la idea cuando estás allí es aprovechar el tiempo al máximo para poder ayudar lo máximo posible", afirma este anestesista.

María de las Montañas apunta que en esta campaña han realizado "variedad de intervenciones con poquitos medios". Detalla que han tenido que poner "desde anestesia locoregional hasta general, tanto en niños como en adultos. Y hemos hecho cesáreas urgentes, bocio, hernias y fístulas vesicovaginales".

Estos médicos hacen especial hincapié en esta última patología, que sufren muchas mujeres en aquel país como consecuencia de un parto obstruido y que provoca incontinencia urinaria y/o fecal. "Esas mujeres son rechazadas por la sociedad y cuando vamos allí, es una de las operaciones más frecuentes que se realizan porque mejoran mucho la calidad de vida y evitan el rechazo y la exclusión social", señala Juan José Domínguez, traumatólogo del Hospital Puerta del Mar y vicepresidente de la ACCS.

Para María de las Montañas era su primera vez como cooperante y asegura que la experiencia "me ha hecho crecer personal y también laboralmente, porque tienes que ingeniártelas para dosificar los pocos medios que tienes para que lleguen al máximo número de pacientes. También me ha hecho ver las comodidades que tenemos aquí y la falta de medios que hay allí". Pone como ejemplo "algo tan básico como una ducha: allí solo sale un hilo de agua y no siempre limpio". Respecto a las patologías que han tratado en Madagascar, resalta que "cosas tan sencillas como hernias en niños o bocio, que aquí se cogen tempranamente, allí las vemos tan evolucionadas que las operaciones son mucho más complejas".

Según Manuel, esta experiencia ha sido "como retroceder a la Edad Media en todos los sentidos. Enfermedades que aquí están erradicadas o controladas, allí son endémicas".

Este anestesista ya había realizado labores de cooperación sanitaria en Camerún con otra asociación y sostiene que es algo que "engancha", por eso quería repetir. Asegura que "la segunda vez es más enriquecedora porque la primera no sabes muy bien a lo que vas ni lo que te vas a encontrar; no sabes qué vas a hacer ni cómo te las vas a apañar, y ahora conoces las necesidades para realizar intervenciones quirúrgicas en una zona así. Aunque siempre te puedes llevar sorpresas". Por eso afirma que en esta ocasión, ha disfrutado más la experiencia.

Para Manuel, lo más difícil de toda esta labor es tener que decidir qué pacientes operan. "Hay patologías que no podemos operar por falta de medios y de seguridad; también por falta de tiempo. Y sabes que esa persona que no vas a operar probablemente fallezca", explica. En este sentido, lamenta que "hay tantos pacientes y estamos allí tan pocos días que no podemos operar todo. No damos abasto".

Este especialista en Anestesiología manifiesta que la experiencia que ha vivido en Madagascar ha sido "superenriquecedora". Y se siente muy satisfecho porque las personas que han operado allí "no tenían ninguna posibilidad de sobrevivir y se les ha dado una oportunidad". Así, dice que "allí te sientes imprescindible porque aquí siempre hay alguien que puede operar, pero allí solo hay un cirujano para un millón de personas aproximadamente, y las enfermeras son las que anestesian".

Manuel y María de las Montañas se quedan con lo positivo de esta campaña, en la que vivieron situaciones dolorosas como el fallecimiento de una de las cooperantes, la ginecóloga mexicana Sandra Sucar, a quien no pudieron salvarle la vida por falta de medios al sobrevenirle un problema grave de salud.

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