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Crisis y factura farmacéutica

  • Durante los años de recortes drásticos, el gasto farmacéutico que proviene de los centros de salud bajó un 13%, mientras el coste hospitalario se llegó a incrementar en más del 84%

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En ocasiones parece que la economía revive cíclicamente una crisis detrás de otra, separadas por tiempos de recuperación que preferimos llamar 'normalidad económica' o prosperidad. La ultima crisis en España comenzó en 2008 y según los expertos acabó en 2014, aunque España no ha vuelto a recuperar cifras de empleo previas a la crisis. En esa etapa los principales indicadores macroeconómicos tuvieron una evolución dispar y los efectos se han prolongado durante más de seis años hasta la actualidad.

Un equipo andaluz coordinado por Francisco Florido, actual presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Málaga, ha analizado la influencia en el gasto sanitario público y su capítulo farmacéutico durante esos años con atención a las diferentes Comunidades Autónomas y sus distintas estrategias políticas en este año. En sus conclusiones afirman que "el gasto farmacéutico comunitario por habitante ha disminuido en más del 13% desde 2006 hasta 2017, mientras que el gasto farmacéutico hospitalario se ha incrementado en más del 84%".

Pese a la crisis, todos los gobiernos aumentaron el gasto sanitario, aunque las subidas no estaban ligadas al incremento del PIB. Asimismo, el estudio deja claro que las Comunidades Autónomas ricas invierten más en gasto sanitario y las pobres más en medicamentos. El trabajo fue publicado el viernes 22 en la Revista Española de Salud Pública.

Proporcionalmente, las CCAA ricas invierten más en gasto sanitario y las pobres en fármacos

Históricamente, el presupuesto farmacéutico es, tras el de personal, una de las partidas más importantes dentro del gasto sanitario de nuestro país, situándose casi en el 16% según los datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

Según pone de manifiesto el trabajo, desde 2009 los servicios sanitarios públicos españoles han sufrido una agresión continuada con un proceso de recortes muy importante, entre 15.000 y 21.000 millones de euros menos de presupuesto, recortes que se han producido en todas las Comunidades Autónomas sin excepción, pero cuya intensidad ha variado.

Esa variación existe porque hay regiones ricas y pobres. Antes de la crisis la diferencia entre unas Autonomías y otras era de 775 euros por habitante. Durante la crisis (2009-2013), esa diferencia fue de 716 euros y descendió a 609 en los últimos tres años. Estos descensos en el rango se han producido fundamentalmente a expensas del valor máximo, que paso de 1.806 euros por habitante en La Rioja en 2007 en a 1.650 euros por habitante después de la crisis (País Vasco, 2017). A pesar de estas diferencias, dentro de cada período de estudio no se encontraron diferencias significativas en el gasto sanitario medio según el PIB de cada Comunidad Autónoma. La crisis tuvo mayores consecuencias en aquellas zonas con un PIB bajo y estas se están recuperando de forma más lenta que las que tiene PIB mayor.

De media, el gasto sanitario público fue de 1.264 euros por habitante durante la fase de pre-crisis; 1.397 euros en los años duros de 1.339 euros por habitantes entre 2014 y 2017. Por su parte, el gasto farmacéutico público pasó de 327 euros por habitante en el período de pre-crisis a 366.

Hay que tener en cuenta que no todas las Comunidades Autónomas financian en la misma medida los costes sanitarios públicos de los habitantes y mucho menos durante los años de carestía. Sin embargo, aunque todas las Comunidades Autónomas tuvieron similar comportamiento, este fue diferente según el Producto Interior Bruto de cada una.

Así, el estudio afirma que "la crisis tuvo mayores consecuencias en las CCAA con PIB bajo y estas se están recuperando (post-crisis) de forma más lenta que las que tiene PIB mayor". De cualquier modo, y aun poniendo estas mareantes cifras de gasto en su contexto, resulta paradójica la enrome diferencia que hay entre el descenso del gasto en Atención Primaria y el aumento brutal en la factura farmacéutica de los hospitales.

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