Congreso de la Asociación Americana de Hematología Nuevos tratamientos para el linfoma de células B con mal pronóstico

  • Las últimas novedades en el ámbito de la hematología, presentadas en el congreso de la ASH, ofrecen nuevas opciones de terapias combinadas para pacientes sin opción a trasplante

Francesc Bosch, investigador principal del Grupo de Hematología Experimental del VHIO. Francesc Bosch, investigador principal del Grupo de Hematología Experimental del VHIO.

Francesc Bosch, investigador principal del Grupo de Hematología Experimental del VHIO. / S.C.

El linfoma de células B es un tipo agresivo de linfoma no Hodgkin y, sin embargo, es el linfoma más frecuente, suponiendo el 30 por ciento de los casos. En España la incidencia es de 4 casos por cada 100.000 habitantes. Si bien un 70% de los pacientes consiguen buenos resultados inicialmente con los tratamientos actuales, e incluso dos tercios de ellos llega a una curación completa, un 20% de los mismos sufrirá recaídas, mientras que el otro 30% ni si quiera responderá a las terapias desde el primer momento. Esto supone que casi la mitad de los pacientes tiene un mal pronóstico y, aunque hay diferentes vías de tratamiento, en ocasiones la falta de respuesta a los mismos, o la fragilidad de los propios pacientes, supone que se acaben quedando sin opciones.

Es precisamente para estos pacientes para los que la 61 Reunión de la Asociación Americana de Hematología (ASH por sus siglas en inglés) ha traído noticias esperanzadoras. En primer lugar, se destacaban los últimos datos de polatuzumab vedotina, un anticuerpo conjugado, comercializado por Roche. Si bien ya existían estudios previos, en este congreso se presentaba una actualización de los datos. Recientemente ha recibido la opinión positiva del Comité Europeo de Medicamentos de Uso Humano para su uso en combinación con otros fármacos en adultos con linfoma B difuso de célula grande, precisamente para aquellos pacientes en los que los anteriores tratamientos no han funcionado y que, bien por sus comorbilidades o edad avanzada, no son candidatos para un trasplante de células madre hematopoyéticas. Los resultados presentaban un 40% respuestas completas en tratamiento combinado con bendamustina más rituximab, lo que significa que no se pudo detectar cáncer en la evaluación.

A este respecto, Alejandro Martín, coordinador del Grupo de linfoma no Hodgkin agresivos del Grupo Español de Linfomas/ Trasplante Autólogo de Médula Ósea, exponía que si bien en este congreso se han presentado actualizaciones para este tipo de “tratamientos de rescate” que aportan resultados positivos teniendo en cuenta que eran pacientes que ni si quiera tenían opciones hasta el momento, es importante destacar que “España va a participar en nuevos ensayos clínicos en los que esta molécula se aplique a la terapia existente en candidatos a trasplante”.

Asimismo, también existen estudios con participación española en los que se añade polatuzumab a los tratamientos en primera línea, que no se han actualizado desde hace más de quince años. Otro de los grandes hitos de este ASH 2019 son los datos respecto a las células CAR–T, es decir, la recolección de las células T propias del paciente (las principales células que matan el cáncer del sistema inmunitario), para modificarlas con la capacidad específica de atacar las proteínas del tumor del paciente, terapias que ahora cuentan con más evidencia clínica. En concreto, durante el congreso se han analizado trabajos que demuestran que estas terapias producen remisiones a largo plazo en un tercio de los pacientes con linfomas de células B que no han respondido a las terapias anteriores.

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