Psicología Vitalidad en la tercera edad

La buena salud nunca envejece

  • Riqueza emocional y madurez afectiva contrapesan el 'decaimiento físico' asociado a la edad · Los clichés negativos y la sobreprotección de las personas mayores pueden 'acelerar' su dependencia.

La buena salud nunca se hace mayor. Y el lógico 'decaimiento físico' asociado al paso de los años no significa inutilidad ni incapacidad para decidir. Al contrario, recalca la psicóloga Trinidad Bernal, las personas mayores "articulan mejor las aptitudes socioafectivas" y desarrollan más su "riqueza emocional y madurez afectiva". De ahí la necesidad, remacha, de "cambiar la actitud de la sociedad" --empezando por los "clichés aprendidos por los hijos" y los estereotipos de los profesionales que trabajan con ese colectivo-- para respetar su capacidad y experiencia para tomar sus propias decisiones sobre "cómo y dónde quieren vivir".

Esta visión encaja con el concepto tan en boga del envejecimiento activo. Y la Organización Mundial de la Salud da la pista de cómo enfocarlo al considerar la salud como "completo bienestar físico, mental y social, y no solamente ausencia de enfermedades". Desde esta perspectiva, Bernal alerta contra la extendida "mentalidad de unir vejez a enfermedad, cuando la cuestión es saber envejecer". De hecho, frente al "acelere en la gente más joven" que muchas veces provoca estrés y ansiedad, las "investigaciones en mayores demuestran sus emociones mejores, con más tendencia a lo positivo y a disfrutar de muchas cosas"; y ese "mayor reposo y tranquilidad les permite sacarle más partido a la vida".

El problema es que los primeros en no 'creérselo' son los propios hijos, guiados en muchos casos por el bienintencionado deseo de "querer cuidar a los padres después de lo mucho que han hecho por nosotros", y que "en la práctica toman la batuta de qué es lo que les conviene". Pero esa sobreprotección, alerta la psicóloga, solo "lleva a que sean cada vez más dependientes" y a que, a fuerza de "no hacer nada", acaben por repetir la resignada frase de que "yo no sé nada, lo que digan mis hijos". Al final, esos "clichés negativos aprendidos" se convierten en auténticas "profecías que se cumplen a sí mismas" y que favorecen un nada saludable envejecimiento 'pasivo'.

Bernal, auténtica pionera de la mediación familiar en España, empezó a detectar el problema durante su ejercicio profesional con parejas en proceso de ruptura, lo que la llevó a desarrollar un Programa de Mediación Intergeneracional que acaba de recibir el apoyo oficial para este 2011 del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Y también detectó que demasiados profesionales sociosanitarios que trabajan con personas mayores siguen "uniendo vejez a enfermedad", cuando ella misma conoce a alguna "mujer de 99 años que va al mercado con su carrito" y que está encantada con su nuevo marcapasos -no faltó un profesional que lo considerara innecesario con el solo argumento de la edad avanzada-- y con ir al médico --o "mecánico" como dice ella-- "a que me lo ajuste".

De hecho, desde la Asociación Atención y Mediación a la Familia en Proceso de Cambio (Atyme) que dirige, Trinidad Bernal promueve charlas y encuentros con profesionales de diversas ramas para intentar "cambiar el paradigma del ser mayor" con ese enfoque positivo y respetuoso de la autonomía y capacidad de decisión de las personas mayores. "No se puede planificar su vida en función de la nuestra, sin tomar en cuenta lo que piensan", recalca. Porque no es lo mismo apoyar que intervenir por ellos: "Quizás necesiten un apoyo concreto para algo, por ejemplo cuando hay una discapacidad física. Pero esta no implica incapacidad mental".

Además, los beneficios de ese enfoque están claros en términos de salud y esperanza de vida. La propia Bernal cita los estudios de la estadounidense Becca Levy, psicóloga de la Escuela de Salud Pública de Yale, quien concluyó que "las personas con actitudes positivas sobre el envejecimiento vivieron siete años más que las que tenían imágenes negativas" en torno a ese proceso vital. Uno de los investigadores de su equipo apuntó que el "cómo se siente uno en relación al hecho de envejecer" puede llegar a ser más beneficioso incluso que un adecuado control de riesgos como la presión arterial o el colesterol.

En nuestro ámbito más cercano tampoco faltan datos y opiniones que apuntan en la misma línea. Y aunque la botella puede verse medio vacía (el Índice Philips de "Bienestar y Salud en España 2010" reducía el 70% de españoles con una sensación de bienestar buena o muy buena a "solo la mitad por encima de 65 años"), los índices percibidos de buena salud siguen siendo altos en un contexto en el que muchas personas mayores 'asumen' todavía los clichés negativos sobre ellas.

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