Salud y Bienestar

El cerebro se adapta poco a poco a los cambios producidos por el huso horario

En la madrugada del 28 al 29 de marzo se produjo el cambio de horario primaveral. Es decir, a las dos de la madrugada fueron la tres, por lo que la noche tuvo una hora menos. "Esta modificación horaria es un cambio muy brusco que trastoca los circuitos cerebrales y que obligará a nuestro cerebro a reajustarse", explica José Antonio López Rodríguez, vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP). "Nuestro cerebro se adapta, poco a poco, a estos cambios de luz a lo largo del año a través de ritmos circadianos divididos en periodos de 24 horas, adaptándose a la ausencia y presencia de luz a través de dos sustancias: melatonina y cortisol", explica el experto.

Y es que, según afirma el doctor López, "el cerebro recibe la luz a través de la retina que la pasa al núcleo supraóptico y éste al hipotálamo, encargado de regular la secreción de las dos sustancias (melatonina y cortisol), que nos ayudan a regular los ritmos circadianos de luz y de vigilia/sueño". Así, mientras que la melatonina nos ayuda a adaptarnos a los ritmos de luz, el cortisol marca nuestros ritmos internos, permitiéndonos distinguir entre vigilia y sueño, actividad y descanso.

"Es fundamental mantener los mismos hábitos y acostarse a la misma hora sin dejarse llevar por el "todavía hay luz", sin dejar de lado el realizar ejercicio físico y tener una buena alimentación".

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