Salud

¿Cómo podemos proteger nuestra vista en verano?

Los niños son las principales víctimas de los problemas oculares del verano. Los niños son las principales víctimas de los problemas oculares del verano.

Los niños son las principales víctimas de los problemas oculares del verano.

Es verano. Y aunque este año venga un tanto raro, no deja de ser tiempo de vacaciones, de salir a la calle, disfrutar del buen tiempo o del baño en la playa y la piscina. Será por eso que es una de las estaciones más queridas del año. Pero el verano tiene también sus menos: los mosquitos y otros insectos, el calor, las quemaduras, las temidas y dolorosas otitis y diversas afecciones de la vista que, especialmente en esta época, se presentan para intentar complicarnos el descanso.

Durante la época estival nuestra vista puede verse afectada por problemas como irritaciones, infecciones o conjuntivitis debido al contacto con elementos como el cloro de las piscinas o la arena, entre otros. Este tipo de lesiones afectan sobre todo a dos grupos: a los más pequeños y a las personas que utilizan lentes de contacto. En el caso de los niños, se debe a que son los que interactúan de forma más directa con los dos enemigos mencionados arriba, y además lo hacen con menos precauciones; normalmente sufren lesiones leves, que pueden ocasionar alguna molestia, pero que se llegan a curar de forma natural en el transcurso de un par de días. En el caso de las personas que utilizan lentes de contacto, deben extremar las precauciones evitando utilizarlas en el agua, ya que existe un alto riesgo de contraer distintos tipos de infecciones oculares, que pueden llegar a ser muy graves.

Los expertos de Clínica Baviera alertan especialmente de cuatro peligros que pueden afectar nuestros ojos en verano:

1. El cloro

Son las propiedades desinfectantes del cloro las que pueden provocar irritación en los ojos. Normalmente, si el agua está bien tratada no tiene porqué ocurrir, pero sí es recomendable, siempre que se practique el buceo, utilizar gafas que puedan protegernos; y, si además pueden tener filtros protectores del sol, mejor. Nunca bucear sin gafas con los ojos abiertos. En el caso del agua del mar, excepto que esta sea agua contaminada, no es mala para los ojos, aunque los usuarios de lentes de contacto deben tener especial cuidado y evitar llevar las lentillas a la playa.

2. El sol

El verano es la estación en la que las radiaciones solares son más fuertes, y, en consecuencia, más peligrosas; por eso es imprescindible utilizar gafas de sol cuando se realicen actividades al aire libre; es recomendable usar gafas oscuras y envolventes, que sean adquiridas en locales especializados y cuenten con certificado CE de fabricación y con el tipo de filtro más adecuado para el uso que le vamos a dar.

3. El aire acondicionado

Puede aumentar la sequedad ocular, ya que reduce la capa de agua que existe en el ojo y éste no produce la cantidad de lágrimas suficiente para estar bien humedecido. Para evitarlo se recomienda la utilización de lágrimas artificiales cuando notemos los ojos irritados.

4. La arena

Lo peor de los granos de arena en los ojos es que, debido a que la superficie del ojo es húmeda, pueden quedarse pegados. Además, son duros y pueden transportar microbios. Contra lo que se hace habitualmente, cuando entra arena en los ojos es fundamental evitar rascarse, ya que puede arañarse la superficie del ojo, provocando una abrasión corneal. Cuando se va a la playa es recomendable llevar una botella de agua limpia que, además de mantenernos hidratados, podamos usar para poder limpiar el ojo lo antes posible en caso de un incidente y evitar daños mayores.

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