Salud y Bienestar

La rehabilitación cardíaca estimula la vida del paciente

  • Los expertos señalan la mejora en la calidad de vida que provoca este tipo de programas · Sin embargo, en la actualidad sólo el 4% de las personas que han sufrido un infarto acuden a rehabilitarse en una unidad especializada.

Las enfermedades del aparato circulatorio constituyen la primera causa de mortalidad en los países occidentales. Según el Plan Integral de Atención a las Cardiopatías de Andalucía (PICA), en España estas patologías fueron responsables del 35% del total de defunciones, cifra que se eleva al 38% en Andalucía. Dentro de ellas, las dos principales causas de mortalidad son la cardiopatía isquémica y las enfermedades cerebrovasculares, ocupando la insuficiencia cardíaca el tercer lugar. Esta situación provoca que haya un amplio número de personas que podrían ser candidatas para la rehabilitación cardíaca. Sin embargo, según los expertos sólo el 4% de las personas que han sufrido un infarto acuden a rehabilitarse a una unidad especializada.

La rehabilitación cardíaca es una actividad multidisciplinar que persigue, entre otros fines, que el paciente que sufra un episodio cardiovascular pueda recuperar lo antes posible su estado previo para poder llevar una actividad diaria normal y reincorporarse a su puesto de trabajo. Ángela Heredia, médico rehabilitador del Hospital Reina Sofía de Córdoba, destaca la importancia de aplicar los distintos programas de rehabilitación cardiaca para que los pacientes puedan mejorar la capacidad funcional de su corazón y una vez que se complete esta formación puedan seguirla en casa y aplicarla a su vida diaria.

Heredia aclara que "la rehabilitación no debe considerarse como una terapia aislada, sino integrada en el tratamiento global de la enfermedad" y añade que "existe suficiente evidencia científica a favor de la eficacia de los programas de prevención secundaria y rehabilitación cardiaca, ya que disminuye la mortalidad cardiaca y global, mejora la capacidad de ejercicio, disminuye la hipertensión y hipercolesterolemia y los niveles de depresión y ansiedad".

El programa incluye entrenamiento físico (ejercicio aeróbico en bicicleta o cinta, ejercicios abdominales y estiramientos), relajación y charlas sobre alimentación saludable, disfunción sexual, riesgos del tabaco y también se trata el componente psicológico de la patología cardiaca. No obstante, estas actividades tienen que tener continuidad posterior, no sólo en los centros periféricos de especialidades, sino en el ámbito de la atención primaria, para optimizar sus resultados.

Así lo explica el presidente de la Asociación de Pacientes Cardiacos de Sevilla y Provincia (Aspacase), Manuel Guitiérrez. A sus 70 años, cuenta cómo se encuentra en la tercera fase de la rehabilitación. "He sufrido dos infartos y me mandaron rehabilitación en el hospital. Allí realicé las dos primeras fases y en el gimnasio de la asociación he continuado con el mantenimiento, algo que en mi opinión es importantísimo. Es tan bueno o mejor que cualquier medicamento que estés tomando, porque el ejercicio es bueno para todo. Me toman la tensión, hacemos cinta, circuitos y alguna tabla de gimnasia", explica el sevillano, quien lamenta que no puedan hacer esta rehabilitación todos los pacientes y demanda que se habiliten más espacios públicos para este fin.

Por otra parte, los cardiólogos señalan el importante papel que juegan las asociaciones de pacientes para favorecer el cumplimiento de las recomendaciones de ejercicio físico y control de factores de riesgo, como destaca el PICA. La Asociación de Pacientes Anticoagulados y Coronarios de Málaga (APAM) ofrece a sus socios charlas sobre la rehabilitación ante el convencimiento de que es la única forma de que el paciente se pueda recuperar completamente. "Demandamos rehabilitación para todas las personas que han sufrido un infarto, porque si haces ejercicio por tu cuenta puedes estar haciéndolo mal ya sea por exceso o por defecto", explica su presidenta Mª Victoria Martín. "Si el paciente no tiene rehabilitación, como es mi caso, debe hacer alguna actividad. Yo voy a natación y ando una hora aproximadamente dos o tres veces a la semana. Lo importante es que se busque información".

José Aguirre conoció la rehabilitación a través de la asociación de pacientes sevillana. "Cuando me dio el infarto en Jerez no estaba tan implantada la rehabilitación como ahora y fue cuando llegué a Sevilla cuando empecé a enterarme de su funcionamiento e importancia. Tiene beneficios físicos, pero también psicológicos. No es lo mismo hacer los ejercicios solo en casa, que con un grupo de gente con las que creas un vínculo de amistad", advierte. "Mi consejo es que el paciente cardiaco nunca debe quedarse sentado en el sofá. Hay cosas que no podemos hacer por las limitaciones físicas, pero las podemos cambiar por otras". En su caso vio cómo su vida laboral se vio truncada, pero el trabajo no le ha faltado desde el primer momento. Sale a las ocho de la mañana de su casa y los viajes, reuniones y conferencias llenan el que podría haber sido su tiempo libre.

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