Entrada triunfal

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LA Semana Mayor, cuyo preludio vivimos en la extraordinaria jornada del Sábado de Pasión, se hizo plenitud en la jornada de ayer, Domingo de Ramos en cuanto la Cruz de Guía obra de los hermanos Abelardo y Juan Buzón se plantó en la puerta trasera de lasaliana Escuela de San José.

Hace no mucho alguien me comentó que colegios hay muchos en Jerez, pero que Escuela sólo hay una y ésa es la de San José, la misma que desde 1882 lleva educando a generaciones y generaciones de jerezanos. Y en Jerez es Semana Santa cuando más de cuatrocientos nazarenos vestidos de antifaz de raso de azul y túnica y capa blancas, con su algarabía y sus palmas, que hicieron presente el espíritu lasaliano en las calles de nuestra ciudad. Quienes, como el que suscribe, han sido educados en alguno de los tres centros que los Hermanos de las Escuelas Cristianas tienen en Jerez, saben qué significa que la Hermandad de la Estrella se haga presente en las calles de nuestra ciudad: es el volver a la infancia, a la inocencia, al hosanna al hijo de David…

Detrás de los hermanos que van tras la Cruz de Guía antes mencionada, portando sus características palmas que rememoran el pasaje evangélico de la Entrada en Jerusalén, apareció la imagen del Jesús triunfante a lomos de una pollina, obra del imaginero Tomás Chaveli. Portada por 40 hermanos costaleros a las órdenes de Martín Gómez Moreno y con el acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores Caridad y Amor, de Jerez. Llevaba el paso de Misterio un exorno floral compuesto por claveles rojos, a la vez que la soberbia palmera obra de Miguel Pérez Carrillo, ayudaba a situar la escena en el Jerusalén de comienzos de nuestra era.

A destacar la presencia en el cortejo de los banderines de los tres centros que la congregación de La Salle tiene en nuestra ciudad, signo del profundo espíritu lasaliano de esta cofradía, el mismo que desde su fundación le transmitió el recordado y benemérito hermano Tomás Bengoa y que, sesenta años después, continúa presente en su desfilar.

Por último, cerrando esta maravilla de alegría que inunda nuestras calles, el palio con la bendita imagen de Nuestra Señora de la Estrella, madre de todos los lasalianos, obra que saliera de las gubias del sevillano Sebastián Santos. Treinta costaleros, hermanos también de la Cofradía, portaban a la Dolorosa a las órdenes de Manuel Serrano, con las notas de la Banda Municipal Enrique Galán de la vecina localidad de Rota.

A reseñar, en el trayecto de vuelta hacia su sede canónica, el paso por la cuesta de Limones y la Basílica de Nuestra Señora del Carmen Coronada, preludio del espectacular paso por Tornería.

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