Vera Cruz

Las Lágrimas, bajo palio de azul y oro

  • La Vera Cruz presentó el mayor estreno de la Semana Santa, el bordado del palio, un precioso trabajo cargado de simbolismo.

Expectación grande por la salida este año de la hermandad de San Juan de los Caballeros ante el estreno que presentó y que tuvieron guardado hasta última hora. El nuevo techo y caídas del paso de palio de Nuestra Señora de las Lágrimas, un trabajo que se inició hace cinco años y que esta Seman Santa ha visto la luz. La impresión general sobre cómo ha quedado este intenso trabajo fue altamente positivas. Opiniones que entre el público, más o menos entendido, señalaban que su concepción está perfectamente acorde con la estética de la hermandad gracias a unos bordados que en su diseño repite la cenefa del manto antiguo de Las Lágrimas, tanto en el exterior como en el interior, así como en el perímetro del techo, donde manda el escudo de Carlos V.

Las ganas por ver el nuevo palio se unieron con las ganas por ver a la cofradía al completo y provocaron que el ambiente en torno al templo alfonsino fuera especial. Esta cofradía presenta dos visiones diferentes, el cortejo de misterio y el de palio con túnicas diferentes, algo que dejará de ser así el año que viene, ya que para entonces se usará solo la túnica de cola negra para todos los hermanos. Si la pasada Semana Santa, esta cofradía fue la que más creció en nazarenos, este 2015 se ha vuelto a superar, como se puso de manifiesto ayer con el amplio y ordenado cortejo de ambos pasos, especialmente el de misterio donde se pudo comprobar cómo la hermandad lo ha abierto para que los más pequeños de la cofradía puedan ir haciéndose al esparto y la cola. Las buenas relaciones y el feedback entre hermandad y Marianistas tuvo como resultado lo que ayer fue un precioso cortejo.

La Vera Cruz es una hermandad para admirar y deleitarse en su transcurrir con sus múltiples detalles. Las insignias, donde destacan piezas bordadas de gran valor como el estandarte con el pasaje de la Huida a Egipto; el simpecado, de estreno, que recoge una pieza inmaculista bordada del siglo XVIII, y las bocinas, cuyos paños son bordados también de la misma época. Así, desde la singular cruz de guía, la cofradía penitencial más antigua de la ciudad despliega buen gusto y originalidad, lo que le da unas inequívocas señas de identidad que la hacen inconfundible.

En lo musical, la formación de Ministriles Hispalensis tocó ante el misterio con instrumentos de sonoridad y el estilo interpretativo de las capillas instrumentales de los siglos XV a XVII, como los cornettos, chirimías, sacabuches y bajones. En cuanto a la banda de música de esta hermandad, la asociación Astigitana no se salió del guión de marchas escogidas y acordes con el espíritu de una cofradía que no cabe duda alguna que desde ayer enriquece aún más a la Semana Santa jerezana gracias a un sello exclusivo que agradecen los auténticos amantes de lo que es diferente pero concebido con gusto excelente.

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