El Perdón

Noble y hermosa penitencia que sigue en la Catedral

  • El palio del Perpetuo Socorro lució un excepcional arreglo de flores con 2.000 rosas

Otro año desde la Catedral y esperando que fuera el último. Ese fue el deseo ayer de los hermanos del Perdón al vivir otro Domingo de Ramos en el primer templo por la situación de la Ermita de Guía. El Perdón fue una hermandad marcada por la rectitud en su salida con el orden y el recogimiento que la caracteriza, sin que en ese sentido haya sido infiel a sus principios nazarenos, los mismos que han señalado el devenir de la cofradía en las calles desde su fundación. En esto hay que salvar la cuestión estética que hoy por hoy es totalmente diferente con un paso de misterio de enorme valor artístico y un palio en el que se apunta un estilo singular y muy del Perpetuo Socorro, que llevó su saya recién restaurada tras haberse visto afecta por una de las inundaciones, y llevó un excepcional arreglo de flores con más de 2.000 rosas traídas desde Ecuador. La Catedral ayer era todo silencio y quietud ya que quien estaba preparando su salida era una hermandad severa pero con los matices musicales que sonaron tras el palio con marchas escogidas y acordes con su espíritu. Amarguras sonó para acompañar a la Señora en su salida, marcha que se fundió con el repique de las campanas. y después, Candelaria para que el palio se marchara buscando sus calles. El Perdón decidió pasar al Domingo de Ramos dejando la experiencia, corta, de la Madrugada e intentando buscarse un hueco entre las que abren la Semana Santa. Algo difícil porque ya se sabe que el es un día marcado por el carácter de sus cofradías de siempre. Sin embargo y pese a la coyuntura del cierre de la Ermita, El Perdón sigue viendo muchos más beneficios. Recordar que los motivos del cambio se asentaron en el impulso que precisaba la cofradía en cuanto a la presencia de hermanos en sus filas que bajaron ostensiblemente en su paso a la Noche de Jesús, que ya de por sí acarrean dificultades incluso a las históricas en esa jornada. Así y sin poder reivindicar y hacer gala de la singularidad que le da su procedencia en Cuatro Caminos, El Perdón sigue caminando en el Domingo de Ramos y ayer lo hizo con grandes dosis de saber cofrade, con un cortejo muy digno, una explícita muestra del trabajo interno que se hace en esta hermandad durante todo el año y que no se ha cejado en ese empeño. Los pasos anduvieron con estilo severo, largo y sin concesiones, como le corresponde, al mando del capataz de la cofradía Manuel Jesús Tristán, también del misterio de La Exaltación. De esta forma la hermandad del Perdón empezó a escribir su historia en la Semana Santa de 2010, con fidelidad a su estilo y siendo la cofradía que quiere despegar definitivamente para escribir su nueva realidad. A lo mejor cuando acaben el 'magnífico' edificio que da sombra a la Ermita, podría comenzar esa andadura mirando a una zona con amplias posibilidades.

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