Traslado al Sepulcro

Santa Marta ya tiene medio siglo

  • A cada año que pasa, la cofradía se siente más a gusto con su estética austera

Cincuenta años contemplan la vida de esta hermandad que celebra su primer medio siglo de vida en este año, una efeméride que ha venido condicionando su vida pública y privada a lo largo del actual curso, teniendo su gran momento con la salida de la Virgen del Patrocinio el próximo otoño. Ayer vivió un Miércoles Santo especial y de remembranzas en una cofradía a la que aún le faltan algunos detalles que cerrar en cuanto a su conformación en las calles. Nos propuso dos estéticas diferentes. Una la que conforma el tramo del misterio y otra la que cierra el cortejo con el palio. Una parte que busca el recogimiento y la penitencia y otro donde tiene cabida otra estética más alegre. Y parece que la cofradía apunta a consolidar más la primera opción que la segunda. En cualquier caso el camino se ha emprendido y seguro que deparará iniciativas que además asentarán algunos principios claves para esta cofradía como su relación con la hostelería, representada ayer. Aún estaban vivos los ecos de un Martes Santo en San Mateo, con todo lo que supone en relación con El Desconsuelo, cuando la hermandad volvió a hacer uso de ese mismo escenario pero desde su pequeña capilla. A Santa Marta nunca le falta su gente, esa devoción sincera y sencilla que aguarda la presencia de Cristo y María para en unas advocaciones que llaman al silencio en el traslado al sepulcro, con la imagen secundaria de Santa Marta de tan especial trascendencia en la vida cultual y devota de la corporación y a la belleza menos turbadora en torno al palio del Patrocinio, que este año presenta su recién concluida restauración. La música volvió a ser otro factor que influyó en el sentido de la cofradía con el sonido de la capilla musical entonando motetes y con el exquisito repertorio tras la Virgen que como pocos sabe interpretar la Banda Municipal de Rota. Y a todo hay que sumarle el buen hacer de Jaime Gutiérrez como capataz de la hermandad aplicando los ritmos y cadencias en el caminar necesarios para que todo esté armonizado con el espíritu que se quiere para Santa Marta. Al igual que el día anterior, las callejas de hermosa configuración y de más antigua solera del barrio de San Mateo fueron testigos del paso de una hermandad. Zona tan rehuida por las cofradías por lo tortuoso que se hace para las cuadrillas pero que para hermandades como esta son tan necesarias como seña de identidad que define su procedencia. Santa Marta, Traslado al Sepulcro, así se conoce a esta corporación nazarena que sigue caminando con valentía e ilusión y siempre con su gente en el Miércoles Santo y reivindicándose ante quienes dudan de su fortaleza.

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