Semana Santa

La evolución del Martes Santo

La espalda azotada de Jesús de las Penas. Ante él, su enorme cortejo de nazarenos rojinegros. La espalda azotada de Jesús de las Penas. Ante él, su enorme cortejo de nazarenos rojinegros.

La espalda azotada de Jesús de las Penas. Ante él, su enorme cortejo de nazarenos rojinegros. / pascual

El Martes Santo ha pasado de ser un día que prácticamente abarcaba la cofradía de los Judíos de San Mateo a una jornada grande en la que ya, San Mateo, debe y tiene que competir. Como una liga de primera categoría. Los que ya peinamos algunas canas recordamos cómo esta jornada se circunscribía al siguiente panorama:

Por un lado teníamos a la hermandad de Capuchinos, como se le conocía antes y no por Defensión como ahora se nos invita a nombrar. Aquella era una hermandad con pocos nazarenos y mucha soldadesca. Recuerdo que había por la mañana pompas militares que rendían honores al gran crucificado de Esteve Bonet. Desfiles mañaneros y una salida por la tarde en la que los hermanos portaban a horquilla a este Cristo que tenía que tumbarse para salir del convento de los frailes. Recuerdo cómo sonaban continuamente el estruendo de los tambores y cómo aquello era más un alarde militar que una estampa de Semana Santa.

Por otro lado, había una cofradía que había recibido un tremendo varapalo, como es la del Amor, cuando aquel maldito rayo abrasó el palio que sus hermanos habían construido para su Virgen de los Remedios que, dicho sea de paso, pasa por ser la Dolorosa más bonita de Jerez (aseveración muy personal y para mí nada discuble).

Era una cofradía que nos llamaba a todos a la pena por el desprotegido. Pues por no tener, no tenía ni casa y tuvo que 'pillar' refugio en la Catedral, desde donde salió durante algunos años en escrupuloso silencio. Aquel palio se perdió para siempre y sus hermanos lo dejaron en el olvido. Sin duda una pena.

Ahora todo ha cambiado. Esta jornada se ha transformado uno de los días grandes de la Semana Santa de Jerez. Abre una cofradía pequeña y silente como es la de Humildad y Paciencia. Con gran solera. Quizá un buen 'entrante' a lo que ha de venir. Posteriormente tenemos la fuerza de un barrio entero que supo y tuvo que gestarse como mandan los cánones. Con esos sufrimientos a los que sometía Don Rafael a las cofradías para hacerlas fuertes. Este año sacan un palio que será toda una sensación en Jerez, al menos eso dicen. Don Rafael iba bien…

Por otro lado, ya no es Capuchinos. Y la hermandad franciscana se ha ganado con mucha justicia el llamarse La Defensión, por sus formas tan estéticas de estar en la calle. Esperemos que los muchos acólitos que lleva no sustituyan a los antiguos militares.

Ahora, ya los Judíos (hermandad que pretenden que llamemos Desconsuelo) tiene que 'currárselo'. Ya no son los reyes del Martes Santo. Son una grandísima hermandad, por supuesto. Pero les ha salido una dura competencia.

Y dicen que para el año que viene habrá una nueva en esta jornada. Habrá que seguir apretándose los machos por lo que haya de venir.

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