El Rocío 2019 Y Jerez peregrinó sobre las arenas

  • La hermandad del Rocío cumplimentó una jornada de jueves que estuvo caracterizada por la total normalidad a través del Coto de Doñana

El padre José Gil ofició la misa en Marismilla / MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ

Marismilla. Desde muy temprano el pitero tocaba bajo el ritmo del tamboril. El sol comenzaba a hacerse presente y los peregrinos jerezanos despertaban tras una primera jornada de miércoles con mucho asfalto y buen tiempo. Afortunadamente seguía reinando el viento de poniente que se presentaba como aliado de los rocieros. Comenzaba a oler a café cargado y pan sobre hornillo cuando el Simpecado se descubría presidiendo la pequeña llanura que se abre al frente del palacio de Marismilla. El padre fray José Gil preparaba la Misa de romeros. Se describió el clásico semicírculo alrededor del altar y comenzó la celebración litúrgica. Una salmodia entre sevillanas y un ofertorio bajo el olor del romero. Un paraje junto al río que es difícil de explicar entre cuatro párrafos periodísticos. Pero todo aquello sabía a gloria. A antesala a una jornada de arenas y coto bajo el cobijo de la Santísima Virgen.

Vivas al Simpecado de Jerez / MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ

El Simpecado lleva desde que saliera de Jerez un cirio que recuerda a los enfermos adolescentes de oncología del hospital Virgen del Rocío. “Por todos los niños enfermos; especialmente por los oncológicos. Y por los que están o por los que se fueron a las marismas azules”, reza cirio que este año se ha querido que vaya a los pies del Simpecado. Se trata de la labor asistencial que han llevado a cabo las hermandades filiales que han sufragado la corona que llevará la Blanca Paloma cuando salga a las calles de la aldea del Rocío. Todo ello como conmemoración ante los cien años de la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío. La hermandad de Jerez ha estado muy comprometida con toda esta labor que se ha llevado a cabo para que los adolescentes que sufren la enfermedad puedan tener un espacio destinado a ludoteca. Como un oásis ante tanto sufrimiento.

Al mediodía se rezaba el Ángelus y la comitiva arrancaba de nuevo para internarse en el Coto de Doñana en una jornada tranquila pero con duras arenas que se esparcen entre las ‘roás’. Un poco más adelante, un clásico del Rocío como es la carriola que cada año espera al Simpecado y que lleva el nombre de ‘La Guita’. Se trata del espacio que la familia Estévez prepara cada año para el duro caminar. En la carriola, Ricardo Gallardo junto a su señora Mari Paz Astorga. Ricardo es ganadero de los buenos. Propietario de los bravos toros de Fuente Ymbro que cada año se lidian en las mejores plazas de España. Este año no se saben cuántas reses hay reseñadas para Las Ventas del Espíritu Santo. A Ricardo Gallardo le gustan los retos y este año le toca lidiar en el coliseo más complicado pero el de más gloria del toreo. Por eso es la primera plaza del mundo. Como no podía ser menos, como anfitriones oficiaba la familia Estévez. Hasta allí llegó el Simpecado y las sevillanas se derramaron bajo las sombras de los piñoneros. Y las bulerías de Ana de los Reyes que hizo su cante para el baile con salero antes de internarse en las duras arenas.

La comitiva prosiguió hasta el conocido ‘Rincón del Peregrino’. Se trata de un lugar donde los peregrinos hacen su particular homenaje a alguien que haya destacado especialmente en la dura tarea de andar por las arenas de Coto. Este año, los romeros que van a pie quisieron homenajear a Pablo Vélez, responsable del andar del peregrino dentro de la junta que encabeza hasta este año Raúl Rodriguez Galisteo. Salves a la Reina de Almonte y muchos vehículos de tracción mecánica que se vieron por aquella zona inmersos en las arenas. Pero siempre existe un tractor que salva a los todoterrenos, cargados hasta las manillas, que propician la inmersión en los fondos de las ‘roás’.

Salves al Simpecado / MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ

Mientras, las carriolas iban tomando sitio y lugar en la zona de Peregrino- Andrés Romero, cocinero que acompañaba al vehículo de Diario de Jerez, comenzó ha hacer el guiso de arroz que olía a gloria bendita. Al mismo ritmo que se iba haciendo el arroz, Jesús Rubiales sacaba su barril de vino tras cambiarse de corto. Bajo la sombra de un pino comenzó a repartir copas de vino fino para hacer presentes a la firma de ‘Venenciadores’. Para que no falte de ‘ná’ en el camino.

Allí se montó el rengue para el almuerzo un año más y hubo tiempo hasta para una buena siesta, bajo el aroma del romero que siempre aporta el clásico monte blanco del Coto. Las copas de los pinos se presentaban refulgentes como reflejo del brillante sol y la carrasca poblaba a su antojo cada ladera del sendero.

A primera hora de la tarde, la hermandad reanudó su camino para ir buscando Carboneras. Ya se sabe que este paraje retomó este nombre tras una romería en la que los peregrinos llegaron de noche y al levantarse se dieron cuenta que estaban tiznados. Y es que habían asentado el campamento bajo una tierra negra que puso nombre para siempre a este bello lugar de Doñana donde ya Jerez cada año busca cobijo. Hoy será la Misa en el Cerro de los Ánsares. No cabe más hermosura. Y la ‘roás’ y las duras arenas continuarán hasta llegar a Guaperal. Allí pernoctará la hermandad. O el Simpecado. Porque muchos buscarán el camino de Manecorro para dar el salto a la aldea y dormir sobre una cama. Pero que nadie se olvide de que el Simpecado dormirá bajo las belleza de los últimos tramos del Coto. Será la antesala de la entrada a la aldea. Donde definitivamente la Virgen del Rocío recibirá a los suyos. Tras jornadas de camino, de alegría y de fatiga. Para buscar cobijo bajo las plantas de la Reina de Almonte.

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