Sábado de Pasión en Jerez Magnífica víspera de la Semana Santa

  • La jornada del Sábado de Pasión volvió a llenar las calles de público con cuatro cofradías que ya se plantean ir a la Carrera Oficial

El Señor de la Misión Redentora de Picadueñas. El Señor de la Misión Redentora de Picadueñas.

El Señor de la Misión Redentora de Picadueñas. / Pascual (Jerez de la Frontera)

Quedaron a un lado las previsiones meteorológicas desde primera hora de la mañana. El Sábado se despertaba limpio de nubes y con el sol en todo lo alto. El tiempo respetó una jornada que ya se puede decir que entra en fase terminal.

Podría darse el caso de que dos de las tres cofradías que ayer salieron a las calles de Jerez estén el próximo año en la carrera oficial. O no; dependerá de la delegación diocesana de Hermandades y Cofradías.

Sin embargo, este sábado ha sido desde hace años una gran jornada que representaba un prólogo magnífico para los días grandes. Los anticipos están amortizados. Y tienen hora y día señalado en el calendario para finiquitarse, más pronto que tarde. Pero lo fundamental era que salían tres cofradías en la ciudad y una en la pedanía de Guadalcacín. Tres zonas distintas de la ciudad.

La Salvación

Por un lado el barrio de Las Torres. Frente al Hospital de Jerez, donde desde hace años sale la Salvación desde el templo de los padres redentoristas del Perpetuo Socorro, una hermandad con unos 100 nazarenos vestidos de rojo bermejo e insignias color bronce.

A Las cinco de la tarde salía la cruz de guía de la corporación para ir tomando las calles del barrio, cruzar Icovesa e ir buscando la zona del Calvario e ir integrarse en el centro, en ese mismo con el ya sueñan en Las Torres quizá para la Semana Santa de 2020. En la jornada del Viernes Santo.

La hermandad sacaba con orgullo la culminación del conjunto escultórico del misterio con la hechura de Pilatos y Caifás, obras ambas del imaginero jerezano Alejandro Olivera de Perea. Ahora, toca proseguir con la talla del paso e ir desarrollando este barco que sostiene al Rey de la devoción del barrio, el Señor de la Salvación, que carga mansamente con la cruz.

El exorno que llevaba el paso era de iris y rosas moradas y acompañaba al Señor la banda de cornetas y tambores de la Salud de Córdoba. Mucho público siguió a esta imagen durante su recorrido por el Jerez intramuros hasta su llegada a la iglesia de la Victoria, donde la cofradía hizo estación de penitencia.

Misión Redentora

Por otro lado, también a las cinco de la tarde, la mercedaria cofradía de la Misión Redentora salía a las calles de su barrio de Picadueñas. El Señor que esculpiera Fernando Murciano es un portento que ha ido tomando gran arraigo y fervor en la feligresía de la parroquia del Corpus Christi que asiste la comunidad mercedaria con sede en la basílica de la Patrona.

Pero era a las cinco de la tarde cuando la Banda de Cornetas y Tambores ‘Cristo del Mar’ de Vélez-Málaga arrancaba para que saliera el cortejo de blancos nazarenos y asomaran las maniguetas del gran paso que irá acogiendo el momento en el que el Señor se encuentra con su Madre cargando el pesado madero.

La cofradía cambió su itinerario casi de forma radical. Se tiene en mente hacer una prueba para cuando llegue el momento de acudir al centro, muy posiblemente en la madrugada del Jueves al Viernes Santo. Ahí es nada. Y para ello, que podría ser la última en incorporarse en 2021, hizo un sendero que le llevó por calles como Tornería, Porvera y Ancha para luego acudir hasta la basílica de la Merced para hacer su estación de penitencia.

La Entrega

Guadalcacín aguardaba su momento. Su cofradía ya forma parte del mapa sentimental de la pedanía jerezana. A las seis y media de la tarde aparecía la cruz de guía de estos cofrades que parecen que les separa la distancia pero que forman parte de esa unión que forman todas las hermandades jerezanas, una Entrega del Señor que esculpiera José Antonio Navarro Arteaga para esta cofradía que ya tiene su peso y su poso entre los vecinos.

Y es que cada dos casas de la pedanía, hay un hermano de la cofradía o alguien que guarda estrecha relación con ella. La cofradía llevaba un hermoso exorno floral de iris y rosas rojas en medio de un marco totalmente natural. Destacar que estrenaba este año toda la orfebrería de los ropajes de los romanos que acechan al Señor. El caballo y los romanos dan un dramatismo a este misterio impresionante.

Ahora, en Guadalcacín, se sueña ya con la llegada de Dimas y Gestas que culminarán este misterio para el año que viene. Mientras, la guapa de la parroquia de San Enrique y Santa Teresa, quedará un año más en casa a la espera del Hijo. Nuestra Señora de los Ángeles que forma un imperio de hermosura. Ya llegará su momento para llevar a esta Reina bajo palio. Destacar el buen trabajo costalero que aportaba Tomás Sampalo que se estrenaba este año al martillo.

Sagrada Mortaja

La jornada la culminaba la hermandad de la Sagrada Mortaja. Una cofradía con una clara personalidad. Cofradía de negro que da ese punto ascético y clásico a la jornada. Desde la iglesia de Capuchinos teñían campanas de luto mientras que el impresionante misterio lo mandaba Martín Gómez un año más.

La capilla musical ‘Sonos Angeli’ de Jerez y conjunto vocal ‘Ensemble Stella Maris’ de Cádiz volvían a ser esa música aterciopelada que acompañaba al misterio donde Cristo es amortajado.

Eran las nueve de la noche cuando la hermandad aparecía por la zona de Divina Pastora. Hubo un pequeño percance al poco de salir de Capuchinos. El primer tramo de la cofradía en lugar de enfilar la calle Sevilla rumbo al Mamelón tomó en dirección contraria buscando la avenida Domecq. Unos policías se percataron del error e hicieron retroceder a la Cruz de Guía para que volviera al itinerario fijado. 

Es la primera cofradía que ‘estrena’ los palcos desde Santo Domingo hasta la plaza del Arenal. Tomando la calle Larga y ofreciendo este año un nuevo recorrido al salir por Santo Domingo de ida.

Llegó el Señor a San Dionisio y se hicieron las preces. Y proseguir con ese andar racheado y ciertamente rápido que hace que esta hermosa cofradía tan sólo este tres horas y media en la calle. Un suspiro de buen gusto cofradiero. Un momento que culminaba una jornada que ya comienza a tomar su recta final.

El año que resta nos irá dando las claves. Pero lo cierto es que nos encontramos ante un día que hizo soñar a muchos cofrades en el pasado para entrar en fase de extinción. Se le echará menos cuando falte.

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