Cofradías

La iglesia de San Lucas vuelve a ser el centro devocional de Jerez

  • La hermandad de las Tres Caídas regresó a su templo con un elegante y sobrio traslado

Un momento de la procesión de traslado de la hermandad de las Tres Caídas a San Lucas. Un momento de la procesión de traslado de la hermandad de las Tres Caídas a San Lucas.

Un momento de la procesión de traslado de la hermandad de las Tres Caídas a San Lucas. / Vanesa Lobo

En el corazón de los buenos cofrades de San Lucas sólo había agradecimiento a las monjas agustinas del convento de Santa María de Gracia por haberles dado cobijo en estos meses de obras en el santuario. “Gracias a la comunidad de hermanas por habernos ofrecido su templo y sentirnos como en casa”, comentaba por la mañana Feliciano Pérez de Azpillaga, hermano mayor de la corporación de las Tres Caídas.

Sonaba a través del ya conocido realejo el himno nacional. Sacabuches incluidos y coral de ‘San Pedro Nolasco’ que nos retrotraían hasta la época de las cánticas de Alfonso X ‘El Sabio’. Era cuando la Virgen de Guadalupe, Reina de las Españas, veía la luz tras el bajo arco del compás del convento. Esteban Benítez había vestido la Virgen de categoría. Con detalles vistosos entre la cera que iluminaba su rostro. Flores para las Señoras y claveles rojos para el Rey de antigua cofradía de Dolores, que es el Señor Caído.

El Santísimo Cristo de la Salud salió con Esperanza de la Yedra, en un guiño a la hermandad confraternizada. Elegante el Señor en clavado en la Cruz y ofreciendo su vida por el género humano. Manso Cordero que dulcemente duerme la muerte hasta que se haga la vida de la Resurrección. La capilla musical ‘Sonos Angeli’.

Y el Señor por fin salió con su marcha que fue interpretada por la banda municipal de Gerena. ‘Miserere Deus’ sonó con dulzura para que Nuestro Padre Jesús de la Salud en sus Tres Caídas fuera asomando desde el convento para ir tomando camino de la plaza Melgarejo. Su túnica bordada y el rostro alegre de sus hermanos y devotos. Cientos de devotos que cada semana llevan su ofrenda al Señor, autentico Rey de la collanía por la tradición devocional que sustenta. El Señor es el Señor. Caminó por el cuidado recorrido marcado por la junta de gobierno con las voces blancas de los niños de la ‘Escolanía del Miserere’. Una verdadera maravilla.

Dolores

Y quedaba el regalo final que aguardaba para cerrar el cortejo de hermanos vestidos de oscuro. Nuestra Señora de los Dolores. Patrón de belleza en un giro de rostro inigualable ¿Quién sabe lo que pasa por la mente de la Santísima Virgen con esa mirada perdida? Perfectamente vestida con la saya de salida de la Esperanza de la Yedra Coronada y con el manto verde del Desamparo. Sonó por fin la marcha que compusiera Francisco Orellana. Una preciosidad de pieza musical a Nuestra Señora. Y así, poco a poco, la cuadrilla de cargadores fue describiendo la estela que iba dejando el Señor, ya perdiéndose en la calle Santa María de Gracia.

Saludó la hermandad a su paso por Luis de Ysasi a las Hermanas de la Cruz. Todo muy sobrio pero muy elegante. Sin aceras que montar los pasos.

Y así llegó a la plaza de San Lucas engalanada con banderas y con una preciosa alfombra que el grupo joven de la hermandad preparó para el regreso. Ya están en su templo las imágenes de la hermandad. Ya se puede decir que San Lucas ha vuelto a su vida normal. Una vida de perpetua devoción jerezana en los tuétanos de la ciudad.

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