Cuaresma

Un Domingo de Pasión de gran altura

  • Actos de veneración a las imágenes con muchos cofrades visitando los templos en una jornada cargada de fervor y buen gusto

Imagen de la Sagrada Flagelación en la iglesia de Los Descalzos.

Imagen de la Sagrada Flagelación en la iglesia de Los Descalzos. / Manuel Aranda (Jerez)

La ciudad volvió a lucir sobradamente en la jornada del Domingo de Pasión que es la antesala de ese otro domingo que es de los Ramos y que abre el telón de la Semana Santa. El Domingo de Pasión es el día del cántico a la ciudad en los días grandes. Mañana de pregones, de visitas a los templos y de funciones de instituto. Es el colofón a la Cuaresma. A pesar de la pandemia, del sufrimiento y del cansancio acumulado de tantos meses de restricciones, las hermandades volvieron a lucir con nota de sobresaliente. Esto de las cofradías es algo más que un simple pasatiempo. Ni tan siquiera la grave crisis sanitaria y económica ha podido con las celebraciones previas a los santos misterios que la Iglesia va a celebrar en una semana.

Ya se sabe que esta Cuaresma ha sido distinta. Y que la Semana Santa también será recordada por la tristeza de muchos. Pero la hoja de ruta se está cumpliendo en lo esencial. Bastaba con acudir a cualquier templo y observar el ambiente, las ganas de visitar al Señor y a su Madre la Virgen María para comprobar que, en la medidas de las posibilidades, lo esencial de la tradición sigue estando patente.

Hubo un buen puñado de motivos para acudir a visitar los distintos actos de veneración. En San Mateo donde la Señora del Desconsuelo o el Señor de las Penas estaban expuestos a sus fieles evocando una antigua pintura romántica que refleja el pasado y el origen de esta gran hermandad. En la calle Medina la Sagrada Flagelación del Señor junto a su Madre de la Amargura o en la Victoria, donde la bellísima Reina de la Soledad también se acercaba a los cientos de fieles que acudieron a sus plantas. Cumbre en la Plazuela con el Señor de la Sentencia y visita obligada también a la ermita de San Telmo donde el Cristo se ofrecía a todo su pueblo de Jerez.

Gran gusto en las disposiciones y exornos un domingo más. Las priostías trabajando a destajo para ofrecer con primor lo más preciado de la hermandad como son sus sagradas imágenes. Un día para enmarcarlo. Una jornada que viene a dejar de nuevo a las claras que las cofradías son fuertes y son una referencia de resistencia frente a la adversidad. El próximo domingo será el de Ramos. Y se celebrará a pesar de la enfermedad, el sufrimiento y la angustia con la que vivimos estos tiempos.

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