Cuaresma

Un Via Crucis con la pandemia como fondo

  • El acto piadoso que tradicionalmente abre la Cuaresma se celebró este lunes en la Catedral con aforo limitado y bajo la presidencia del Cristo de la Viga

El Vía Crucis celebrado este lunes en la Catedral con el Cristo de la Viga en el presbiterio. El Vía Crucis celebrado este lunes en la Catedral con el Cristo de la Viga en el presbiterio.

El Vía Crucis celebrado este lunes en la Catedral con el Cristo de la Viga en el presbiterio. / Manuel Aranda (Jerez)

La Catedral jerezana acogió uno de los actos más clásicos y tradicionales de las cofradías cuando llega la Cuaresma. El Via Crucis de las hermandades que, este año, fue distinto al resto de los celebrados en anteriores años. Estuvo presidido por la portentosa imagen del Cristo de la Viga que presidía el acto alzado en el centro del presbiterio de la Catedral.

La pandemia ha vuelto a remover todo y el acto piadoso tuvo que ser celebrado íntegramente en la sede episcopal de la Diócesis de Asidonia-Jerez. No hubo traslados ni ambiente en las calles para presenciar el paso de la imagen protagonista.

En el acto estuvieron presentes un gran número de hermanos mayores, consejeros de la Unión de Hermandades, el administrador apostólico, Federico Manteras, parte del cabildo de canónigos como Juan Jacinto del Castillo, prefecto de Liturgia de la Catedral, Luis Piñero como vicario de Pastoral, el mayordomo de la Catedral, Manuel Lozano así como Ignacio Gaztelu, rector del seminario o el delegado diocesano de Hermandades, Joaquín Perea.

Arrancó el acto con la marcha Cristo de la Viga interpretada al órgano por el organista del templo, Ángel Hortas que estuvo acompañado en distintos pasajes del rezo por la soprano Carolina de Alba.

Se pronunció al comienzo la oración escrita por el Papa Francisco y que está inspirada en estos tiempos de pandemia. Las estaciones fueron desgranándose por distintos representantes de colectivos que han participado en estos meses de crisis sanitaria de una manera activa. Representantes de la Policía Nacional, sanitarios, la asociación de Costaleros por Nuestros Mayores así como miembros del consejo, mandatarios de las cofradías o el hermano mayor de la hermandad de la Viga, José de la Herrán.

Las estaciones, que fueron escritas por el sacerdote Ángel Pérez del Yelmo, no pudieron ser más actuales. Tuvieron siempre el recuerdo de los muchos sufrimientos que esta pandemia ha propiciado en una gran parte de la sociedad.

Fue un acto cargado de simbolismo y recogimiento. No hubo, quizá, ese aire siempre expectante del preludio de la Semana Santa. Solo sonó el sobrio órgano de Hortas sin que hubiera capillas musicales en la calle ni acompañamiento en el regreso al templo. Pero no estuvo exento de fervor.

Finalmente, Federico Mantaras dirigió unas palabras a los presentes animando a celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de ese Cristo que ahora está clavado en la viga del travesaño de la cruz pero que la Iglesia Universal pronto celebrará su paso de la muerte a la vida, centro doctrinal de la fe cristiana. Enhorabuena a todos los que han trabajado en este acto por el resultado obtenido.

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