José Antonio Camacho, entrenador de Osasuna

“¿Culpable yo? Lo acepto todo, pero sólo estuve media Liga”

  • El de Cieza vuelve a Nervión 12 años después de un fracaso que desembocó en descenso · Espera un recibimiento normal por parte de la afición: “No sé, pero con ellos no tuve nunca nada”

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Muchos esperan ver por Nervión al entrenador que eligió González de Caldas para un proyecto que ilusionaba y que acabó como el rosario de la aurora. José Antonio Camacho vuelve a pisarlo y levanta la cabeza. El tiempo ha pasado, recuerda que “todo se torció”, pero no se siente culpable de un descenso, el del 97, que dolió mucho porque fue el primero para una generación entera. Tras perder con la Real hizo célebre una frase antes de cesar en un cargo que ya había puesto a disposición del club tras una derrota anterior. “Con otro entrenador no hubiéramos perdido este partido”.

–Se ha embarcado en una empresa complicada, aunque los últimos resultados deben dar pie a la esperanza.

–Yo creo que sí. Está todo muy igualado y consigues un par de resultados buenos y te metes en la mitad de la tabla. Nosotros hemos hecho muy buenos partidos últimamente, pero hemos tenido muy mala suerte en algunos.

–¿Es Osasuna un equipo al que no le ha venido bien el parón?

–Eso nunca se sabe. Tenemos un mes de enero muy complicado y muy cargado porque también estamos en la Copa del Rey. Nuestra intención es seguir dando guerra y donde primero tenemos que hacerlo es en Sevilla.

–La primera etapa de un Tourmalet temible para su equipo.

–Nunca se sabe para quién va a ser el Tourmalet y ya ha habido equipos que han sorprendido con esto (el Valladolid). Nosotros tenemos que dar nuestra medida de juego, hacer nuestro partido y sumar la mayor cantidad de puntos que podamos para nuestra Liga.

–¿Qué Sevilla espera?

–El Sevilla lleva unos años siendo un equipo muy fuerte, con jugadores de mucho nivel. En la UEFA acaba de tener un tropiezo, pero en la Liga está muy bien clasificado, segundo, y eso lo dice todo.

–Los últimos Sevilla-Osasuna han sido partidos calientes, con episodios tristes y polémica...

–Yo aquí no he oído nada anormal. Todo el mundo está mentalizado en lo que nos espera en el mes de enero.

–Pero sí es cierto que ha habido roces, piques... mientras han estado entrenadores como Caparrós, Aguirre o Ziganda.

–Yo no tengo ningún pique con nadie y de lo que ha ocurrido en el pasado no sé nada.

–Usted ha estado aquí, ¿qué le dirá a sus jugadores para sacar algo en un estadio que conoce?

–Que va a ser un partido muy complicado. Fuera de casa es de los más difíciles que se pueden tener y habrá que estar al cien por cien. De los últimos años, el Sevilla es de los mejores equipos de Europa o el mejor y en su campo juega muy arropado por su público, pero eso habrá que asumirlo. Igual que cuando nosotros jugamos en casa tenemos el apoyo de nuestra afición.

–¿Qué supone para usted volver al Sánchez-Pizjuán tras 12 años?

–Bueno, fue una etapa bonita, en la que empezamos con mucha ilusión y luego la cosa no acabó muy bien. Estuve media temporada y después desgraciadamente el equipo acabó descendido, pero tengo muy buenos recuerdos y conservo buenos amigos.

–No tiene nada que ver con lo de ahora, pero aquel proyecto también era ambicioso, con fichajes de nivel como Prosinecki, Almeyda, en diciembre Bebeto...

–Bueno, era un proyecto agradable. Está claro que fuimos para una cosa y luego se torció, pero económicamente y en otros aspectos en el Sevilla no había las estructuras idóneas. No salió bien, pero yo estuve media temporada.

–¿Qué le parece que ahora al Sevilla, segundo en la Liga, se le esté criticando su estilo de juego?

–El fútbol es duro en casi todos los aspectos. De estar arriba y hacerlo muy bien a empezar a aparecer dudas. Yo tengo claro que lo importante son los puntos y si está ahí tras el Barça es por algo, pero también es bueno que la afición tenga otras exigencias.

–¿Qué le parece el trabajo de Jiménez, a quien usted tuvo como discípulo en aquella época?

–Siempre fue muy profesional y como técnico transmite esas sensaciones porque es muy sevillista. Desgraciadamente no fue bonito lo que vivimos, estábamos siempre con que si salíamos o no de ahí abajo, pero no hay nada que achacar a lo que hicimos. Perdimos partidos, como el último (2-3 ante la Real Sociedad), en que si ganábamos nos metíamos en mitad de la tabla.

–A Monchi también lo tuvo y habrá advertido que es mejor en los despachos que bajo los palos. Supongo que habrá soñado mil veces con aquel 2-0 con la Real que se convirtió en un 2-3 en un santiamén.

–Eso son circunstancias. Si se vuelve a repetir ese partido jamás se daría otra vez lo que pasó porque fue increíble. Él ha demostrado que es un gran profesional y de los mejores de Europa. Está en boca de todo el mundo y está claro que Del Nido ha acertado haciendo lo imposible por tenerlo siempre cerca.

–¿Y qué recuerda de Del Nido?

–Con él no estuve. Nos hemos visto en reuniones de la Federación y la verdad es que bien. Me parece un gran presidente y la prueba está en cómo tiene al equipo.

–¿Cómo cree que le recibirá la afición del Sevilla?

–Pues no lo sé. Yo con ellos no tuve nunca nada. Era una etapa en que había una situación de crispación general y la verdad es que se quejaban por todo lo que pasaba en el club. Pero yo nunca podré decir que me trataron mal. Ahora voy con Osasuna y animarán a su equipo, es normal, igual que nuestra afición nos anima a nosotros.

–Después de tanto tiempo, todavía en Sevilla hay corrientes de opinión que afirman que usted fue uno de los máximos culpables de aquel descenso.

–Bueno, yo lo acepto todo, pero no estuve toda la temporada, estuve media Liga. También bajaron unos años después y ya no estaba yo como entrenador. El fútbol es muy amplio y hay que aceptarlo todo.

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