La cabeza de Lavoisier

Sin pi no soy nada

  • El decimocuarto día del tercer mes del año no es un día cualquiera: es el día de pi

El valor de pi. El valor de pi.

El valor de pi.

Soy infinito, pero quepo en un átomo. Estoy en tu reloj, en tu vehículo, en tus ojos. Estuve en tu pasado y estaré en tu futuro. Sin mí no eres nada; sin pi, no serías quien eres.

Este tercer mes del año, decimocuarto día del mes, no es una fecha cualquiera, no es una cifra mediocre. El 14 del 3 (3,14 en Estados Unidos) se celebra el día de pi. Cada año, en esta fecha, se ponen en valor las matemáticas y, en concreto, este concepto tan popular en todo el mundo. Así, profesores y académicos se reúnen para teorizar sobre este número, y en centros educativos de todo el planeta se ponen en marcha actividades especiales. Esta celebración fue una ocurrencia del físico Larry Shaw, en San Francisco, y ha ido ganando en popularidad hasta el punto de contar en 2009 con una resolución favorable de la Cámara de los Representantes de los Estados Unidos, en la que se declaraba oficialmente el 14 de marzo como Día Nacional de Pi. Bajo el lema del presente título, la Real Sociedad Matemática Española pretende apoyar esta iniciativa con diversas actividades y certámenes.

Este símbolo, que representa el número de veces que la longitud de la circunferencia contiene a su diámetro, se encuentra en la inmensa mayoría de los cálculos de ingeniería, de arquitectura, y es transversal a casi todo desarrollo matemático y físico aplicado. Fruto de ello, el ser humano ha intentado desde tiempo inmemorial, calcular todas sus cifras, con el desalentador resultado de que estas son infinitas.

Por otra parte, este día también coincide con el nacimiento de Albert Einstein (14 de marzo de 1879) y el reciente fallecimiento de Stephen Hawking (14 de marzo de 2018). Ambos, aunque en diferente medida, han sido genios del siglo XX en el campo de la física y las matemáticas aplicadas a la Cosmología.

Einstein explicó, bajo el amparo del nacimiento de la física cuántica, el efecto fotoeléctrico, motivo por el cual se le concedió el Premio Nobel de Física en 1921. Revolucionó los conceptos de espacio y tiempo con sus teorías de la Relatividad Especial y General, las cuales geometrizaron la gravedad y predijeron con éxito la trayectoria de Mercurio permitiendo, además, el desarrollo conceptual de los agujeros negros posteriormente descubiertos. Fruto de todo ello, por ejemplo, hoy disfrutamos de energía solar y los GPS nos localizan con precisión.

Por su parte, Hawking, apoyado sobre los hombros del gigante de pelo blanco y enmarañado, demostró que el espacio y el tiempo podían tener un nacimiento (el Big Bang) y una muerte (un agujero negro). A su vez, en este último, por un efecto cuántico, se podría burlar el punto de no retorno del que ni siquiera la luz escapa, es decir, un agujero negro podría emitir partículas. La conocida como Radiación de Hawking parecía indicar que un agujero negro era “más bien gris” y, además, podría evaporarse. Stephen ha sido, con su best-seller Historia del Tiempo, uno de los mayores divulgadores científicos de la historia.Einstein revolucionó la gravedad. Hawking obtuvo los primeros resultados en gravedad cuántica. Sin matemáticas, y sin estos dos grandes científicos, la ciencia y la sociedad no serían lo que son. Nuestro día a día sería más primitivo y aburrido. Merece la pena que un día al año recordemos el significado de todo ello.

Sin ciencia no hay cultura.

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