Sociedad

El menor condenado por quemar a una indigente declara que uno de los acusados lanzó la colilla

  • El joven asegura que no llamaron a los servicios de emergencia porque había saltado la alarma del banco.

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El menor ya condenado a ocho años de internamiento por la muerte de Rosario, la indigente quemada viva en un cajero automático de Barcelona en 2005, acusó a su compañero de agresión Ricard P.B. de haber tirado una colilla encendida al disolvente y haber abrasado a la víctima. El joven reconoció que era él quien llevaba el bidón de disolvente, pero dijo que se le cayó y salió corriendo por miedo a que explotara. Del mismo modo, el joven señaló que si no llamaron a los servicios de emergencia para ayudar a la víctima fue porque ya había saltado la alarma del banco y pensaron que con esto ya estarían alertados.

El juicio por este caso contra los dos jóvenes Ricard P.B y Oriol P.S, por el asesinato de una indigente comenzaba ayer con los dos acusados culpando al menor J.J.M.R. de ser el culpable de la deflagración del cajero donde la víctima dormía. Sin embargo, durante la jornada de hoy, en la que el menor actuaba como testigo, se cambiaron las tornas, ya que las declaraciones de J.J.M.R acusan a Ricard P.B de provocar él el incendio, tras lanzar la colilla sobre el líquido inflamable. 

Así, desmintiendo la declaración que ambos hicieron ayer, en la que aseguraron que el menor había acudido al cajero por "iniciativa propia", el joven  dijo que fueron los dos procesados quienes le dijeron que fuera a la entidad bancaria para que Rosario le abriera la puerta porque a ellos ya les conocía. Según explicó, lo único que querían, según Ricard P.B, era darle "un susto" tirando "un charco en el suelo de disolvente" a dos metros y medio de la mujer y prendiéndole fuego. "Me dijo: tranquilo, que yo tiraré la colilla", aseguró J.J.M.R., quien afirmó que sabían qué había en el interior del bidón por su olor.

Sin embargo, añadió que se le "cayó" el bidón y se empezó a derramar el disolvente por el suelo e insistió en que "en ningún momento se roció a la señora por encima como se está diciendo" ni fue "premeditado". En este sentido, declaró que al ver el bidón en el suelo del cajero y que el disolvente empezaba a arder, el entonces menor de edad pensó: "¿Lo subo y me arriesgo a que me explote en la mano o salgo corriendo?", explicó hoy, quien decidió huir poco antes de que se produjera la deflagración, que causó la muerte de Rosario.

Tras la explosión, se quedaron "en blanco" y él preguntó a los dos acusados qué había pasado porque temía que Rosario podía haber muerto. Éstos le respondieron que no, pese a que la mujer había dejado de gritar. En cambio, los acusados dijeron ayer que Rosario siguió increpándolos tras la deflagración. Después, se fueron "asustados" a casa sin llamar a los servicios de emergencia porque creyeron que, al saltar la alarma de la sucursal bancaria, ya estarían alertados. Los bomberos llegaron poco después al cajero y encontraron a la víctima, que falleció el sábado por la mañana a causa de las quemaduras de segundo y tercer grado que tenía en el 70 por ciento del cuerpo.

En el vídeo de seguridad del cajero automático también se ve como J.J.M.R., que "aquel día iba muy borracho y tenía 16 años", entraba con un tubo de cartón con el que supuestamente agredió a la indigente, pero el joven dijo que "en ningún momento" la tocó, sino que lanzó el tubo contra el cristal.

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