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¿Qué hacer si acosan a nuestros hijos en internet?

  • Los agresores suelen proceder del círculo de la víctima e incluso se conocen muy bien entre sí. Más allá de la forma que adopte, las víctimas necesitan apoyo y no se las debe dejar solas.

Frases insolentes, vídeos vergonzosos: los padres tardan en darse cuenta de que su hijo está siendo víctima de acoso en internet. Lo importante es infundir valor al niño en lugar de intervenir sin que nadie lo pida. De lo contrario, la madre o el padre corren el riesgo de que el menor pierda confianza en sí mismo. Lo que se cuelga en internet no siempre es un vídeo hecho con el móvil. A veces todo comienza con un SMS enviado desde un número desconocido. O bien un email o una nota en una red social llena de ofensas y medias verdades. Es lo que se llama cybermobbing o acoso cibernético, ampliamente difundido entre niños y adolescentes en casi todos los países del mundo junto con el auge de los medios tecnológicos.

Algunos expertos lo interpretan simplemente como una prolongación de la habitual guerra psicológica en el patio del colegio. Pero más allá de la forma que adopte, sus víctimas necesitan apoyo y no se las debe dejar solas. La definición implica que el ataque ocurra por un tiempo prolongado y que en él varias personas se unan contra otra o contra una minoría. Al igual que en el acoso en el patio del colegio, los agresores suelen proceder del círculo de la víctima e incluso se conocen muy bien entre sí. La gran diferencia con el acoso en la vida real está en que el acoso cibernético tiene lugar todo el tiempo y en que el acosador puede ocultar su identidad. "La víctima reacciona como toda persona ante un acoso: muchas veces con miedo, a veces con depresión. Estos chicos no quieren ir a la escuela, acusan malestares psicosomáticos", dice Heinz Thiery, director de la consejería virtual en la conferencia pedagógica alemana (bke).

Nadie está a salvo al 100% del acoso cibernético, pero se puede reducir el riesgo. Los padres pueden explicar al hijo por qué no conviene revelar asuntos privados en internet y por qué debe ser muy prudente a la hora de publicar allí fotos y vídeos. En cuanto al manejo de las contraseñas, que un adolescente puede revelar a su amigo del alma como prueba de confianza, los expertos proponen una regla muy simple: equiparar las contraseñas con un cepillo de dientes. No las compartas y cámbialas regularmente. En no pocas ocasiones los confidentes terminan convirtiéndose en acosadores.

Tanto si lo saben como si sólo sospechan que su hijo está siendo atacado, los adultos deben tomarlo en serio y respaldar al niño sin culparlo. Pero con cuidado, porque no siempre es bueno tomar medidas de inmediato. Una reacción exagerada puede, por añadidura, resultar embarazosa para el niño. Cada niño interpreta el acoso a su manera. Lo importante es que sus padres le digan claramente que pueden contarles cualquier mal presentimiento o comentario que les dé rabia.

Si la situación es grave, lo mejor es proporcionar al niño nuevos datos, como un nuevo número de móvil o una nueva dirección de correo electrónico. Además, los padres deben acordar con el niño no responder a los ataques on line. El atacante disfruta viendo que la víctima reacciona. Si se trata de acoso a través de foros o chats en internet, los padres pueden pedir al administrador del sitio que borre los mensajes sobre su hijo. En el colegio, hay que acudir al profesor o al orientador escolar. A veces ayuda también buscar el contacto directo con el agresor, si se le conoce. En casos extremos se recurre a la policía: ofensas, extorsiones y amenazas masivas son delito. Para ello hay que reunir pruebas, en especial los mensajes en cuestión. Los mensajes en los foros pueden ser asegurados también mediante capturas de pantalla en el ordenador, pero no hay que tomar ninguna medida sin el conocimiento y el consentimiento del niño.

Pero no siempre el niño es la víctima: para impedir que asuma comportamientos agresivos en la web, los padres deben hablar cuanto antes sobre buenas maneras. En caso de sorprender al niño escribiendo comentarios malignos, hay que plantearle qué pensaría si alguien escribiese algo así sobre él. También es recomendable aconsejar al niño disculparse ante el afectado. Todo lo que se hace en internet tiene consecuencias en el mundo real.

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