TVE en la encrucijada

¿Qué le pasa a los 'Telediarios'?

  • La audiencia parece haber perdido la confianza en La 1 pese a que los informativos han reformado y actualizado su aspecto

Ana Blanco y Carlos Fraganillo en el estreno del nuevo plató de los 'Telediarios' con motivo de la jornada electoral en Cataluña Ana Blanco y Carlos Fraganillo en el estreno del nuevo plató de los 'Telediarios' con motivo de la jornada electoral en Cataluña

Ana Blanco y Carlos Fraganillo en el estreno del nuevo plató de los 'Telediarios' con motivo de la jornada electoral en Cataluña / RTVE

Al nuevo presidente de la Corporación RTVE se le presenta la pregunta del millón. ¿Qué se debe primar en La 1, la calidad o la audiencia? En este sentido, y poniendo la lupa en los Telediarios, los datos son elocuentes. Su imagen corporativa ha dado un vuelco. Ya no hay excusas. En lo formal, los servicios informativos de TVEestán a la vanguardia. Sin embargo, las cifras de audiencia son demoledoras y no debe ser por casualidad.

El 1 de marzo el Telediario 1 que presenta Ana Blanco fue visto por 1.461.000 y un 11,4%. No hablaremos de las cifras de Antena 3 y Telecinco, que llegan a duplicar los datos. Pero baste con detallar las cifras de La Sexta Noticias: Helena Resano alcanzó los 1.410.000 espectadores y un 11,9% (por cierto, se anuncia a las 14.00 horas, pero llega a emitirse a las 14.30, sin que nadie lo sancione).

El temporal Filomena impidió el estreno de la nueva imagen en los Telediarios de TVE. Llegó en vísperas de la puesta de largo, y dado que Madrid quedó colapsada, el dispositivo de la reforma cosmética se canceló. Tras el paso de la nevada hubo que esperar un mes para iniciar el operativo. Y es el que disfrutamos cada día. El mayor cambio de grafismo de la última década. Ahora habitamos ‘dentro’ del Telediario. Es un plató inmersivo, donde las pantallas rodean literalmente al presentador, encerrado en un cubo donde el techo y el suelo también proyectan.

La música no es estridente. La sintonía, por vez primera, deja de ser esa llamada que nos atrae la atención si estamos en otros menesteres, anunciándonos que llegan las noticias. Los presentadores se pasean por el plató. Están de pie o sentados indistintamente. Los rótulos de los titulares que acompañan las imágenes son gigantes. Los que indican los directos, liliputienses. Mediado el informativo se ofrece un avance de El Tiempo, contenido que sí conquista adeptos.

Parece que muchos espectadores asocian los Telediarios con el sesgo político del gobierno de turno, que ahora es el que es. Y eso los ahuyenta. A ese sector de espectadores les recomendaría que los siguiesen a partir del minuto 20, sin pasar peajes gubernamentales. Comprobarán que a partir de ahí el TD, por su red de corresponsalías internacionales y su información cultural, carece de rivales. Pero sólo sube con El Tiempo.

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