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¿Qué fue de los restaurantes sevillanos que visitó Alberto Chicote?

Alberto Chicote, en uno de los capítulos de 'Pesadilla en la cocina'

Alberto Chicote, en uno de los capítulos de 'Pesadilla en la cocina' / Atresmedia

Desde su primera emisión allá por 2012, Pesadilla en la cocina se transformó en un programa verdaderamente icónico de la televisión española, mostrando al público algunos de los restaurantes más pintorescos de todo el país en cada capítulo de la mano de Alberto Chicote, famoso cocinero que hace las veces de Gordon Ramsay (protagonista de la versión anglosajona original de dicho programa) para tratar de rescatar los mencionados restaurantes que, por motivos muy diversos, se encuentran en serios apuros en el momento en el que pasan a formar parte de la historia de la televisión.

Al tratarse de un programa de estas características, como no podía ser de otro modo, pasó por la provincia de Sevilla, conocida en todo el territorio español y más allá por tener una infraestructura hostelera potente, marcada por bares y restaurantes inimitables con platos que sin duda son parte indivisible de la esencia hispalense.

No obstante, y como es, una vez más, evidente dada la naturaleza del contenido, los locales que Chicote visitó en los lares sevillanos no eran precisamente conocidos por su buena fama y éxito.

Por ello, cabe preguntarse qué fue de los bares sevillanos que protagonizaron capítulos de tan reconocido programa. Prepárate para descubrirlo.

Katay, Tomares

Este establecimiento de cocina japonesa ubicado en la localidad sevillana de Tomares necesitó de la ayuda de Alberto Chicote allá por 2013, inaugurando la que fue la segunda temporada de Pesadilla en la cocina. Este capítulo gozó de un éxito notable entre la audiencia, cosechando más de dos millones de espectadores. Sin embargo, terminó siendo traspasado, puesto que sus dueños vieron que esta sería la opción más conveniente, a pesar de sus incansables esfuerzos en colaboración con el propio Chicote.

Terraza Rocío, Valencina

Terraza Rocío, posteriormente renombrado como La Terraza de Rocío, fue el local protagonista del décimo capítulo de la quinta temporada de este programa, emitida en 2016. Una vez más, el capítulo en cuestión gozó de un éxito rotundo, rozando en esta ocasión los dos millones y medio de espectadores. También una vez más, desafortunadamente para los dueños, fue traspasado por su propia decisión, aún habiendo tratado de remontar el vuelo con la ayuda de Alberto Chicote cuando el negocio se encontraba en apuros.

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