TV-Comunicación

La transición de 'Sálvame' a Pedro Piqueras

  • El paso del programa de entretenimiento al informativo nocturno de Telecinco adquiere tintes de parodia

Pedro Piqueras, conductor de 'Informativos Telecinco 21.00' Pedro Piqueras, conductor de 'Informativos Telecinco 21.00'

Pedro Piqueras, conductor de 'Informativos Telecinco 21.00'

Es lo que se lleva. Que el presentador de un programa dé paso al siguiente. En ocasiones están en un plató contiguo, cuando no comparten el mismo, o se sitúan en la mesa de al lado. Pero hay casos, el que se sucede cada tarde en la hora punta de Telecinco, que han generado más de un comentario. Seguro que más de un teleadicto ha visto u oído hablar de la cara que se le ha puesto algún día a Pedro Piqueras cuando le da paso Jorge Javier Vázquez.

Ofrecer la pantalla partida entre Sálvame y los Informativos Telecinco para que Jorge Javier dé paso a Piqueras es una de los más grandes desatinos vistos en la televisión reciente. Que marca el sino de los tiempos y subraya el deterioro del medio.

Ese punto y seguido rebaja la relevancia del contenido de las propias noticias. Así, cuando en medio del fragor de la fiesta, de discusiones de la peor especie o en situaciones surrealistas de patio de colegio, Jorge Javier cede paso desde su pantalla partida a Piqueras, no es que le esté haciendo un favor a las noticias, logrando de este modo que las vean unos cuantos miles de espectadores más; es que está degradando, y de qué modo, los contenidos que vendrán a continuación. Es humillante que Piqueras se venda así por la audiencia.

Entre el planeta Sálvame y los informativos debería haber un cortafuegos. Existen muchos y variados recursos televisivos para ello. Basta con cualquier cortinilla en forma de spot promocional. No es de recibo mezclar tan alegremente un formato tan tóxico como Sálvame con una de las patas sagradas de la televisión, la de la información. Otra cuestión sería analizar el sumario de las noticias, hasta dónde son capaces de desbarrar.

De lo que no hay duda es de que Sálvame nació con mancha. El entretenimiento es otra de las patas de la tele, sí. Pero no un entretenimiento zafio y sistemático. ‘Sálvame’, desde el primer día, tuvo barra libre para mancillarlo y ensuciarlo todo. Olvidando que las televisiones privadas también cumplen un servicio público. Y que no deberían provocar vergüenza ajena.

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