La Maestranza | Decimoquinta del abono de la temporada en Sevilla Ángel Jiménez, único trofeo en una buena novillada de El Parralejo

  • El ecijano, en su despedida de Sevilla como novillero, brilla al natural ante el gran ‘Iluminado’

  • El madrileño Francisco de Manuel y el cacereño Alejandro Mora, que debutaba, se marchan de vacío en una tarde ventosa

El diestro ecijano Ángel Jiménez, en un natural al cuarto novillo, al que cortó una oreja. El diestro ecijano Ángel Jiménez, en un natural al cuarto novillo, al que cortó una oreja.

El diestro ecijano Ángel Jiménez, en un natural al cuarto novillo, al que cortó una oreja. / Juan Carlos Vázquez

Qué maravilloso lo de Aguado. Su gran éxito en la Feria de Abril ha propiciado que se hable de toros. Su toreo eterno, cristalino, preñado de naturalidad, reflejado al ralentí este sábado en Las Ventas era comentado en los mentideros taurinos de Sevilla y en La Maestranza al comienzo de una novillada con Ángel Jiménez, Francisco de Manuel y Alejandro Mora, que lidiaron reses de El Parralejo en una tarde ventosa en la que se cubrió medio aforo de la plaza.

La novillada de El Parralejo, bien presentada, encastada, de juego variado y de buena nota en su conjunto –ovacionados cuarto y sexto, los mejores; aplaudidos los tres primeros y silenciado el quinto– ofreció oportunidades a la terna para el lucimiento. Sin viento es muy probable que el espectáculo hubiera sido otro.

El ecijano Ángel Jiménez, quien se despedía como novillero de la afición sevillana –ya que tomará la alternativa en la próxima Feria de San Miguel de manos de Morante de la Puebla– fue el único de la terna que desplegó suficiente oficio y calidad ante el cuarto como para conseguir el único trofeo concedido. Le cortó una oreja a un castaño claro que de salida remató en tablas, cumplió en varas y arreó fuerte en banderillas. El novillo, en la muleta, embistió con buena condición, destacando su excelente pitón izquierdo. Ángel Jiménez con este gran 'Iluminado' fue alumbrando una faena a más. Tras una apertura con sabor torero, logró una buena tanda diestra ovacionada. Con los sones de un pasodoble fue desgranando, con el viento en contra, otras tres tandas de buen nivel por ese pitón. Lo mejor llegó con la izquierda en un serie brillante que remató con un pase mirando al tendido. Mantuvo ese listón en otra. Y cerró con tres naturales de escándalo. Todo ello aderezado con algún trincherazo de cartel y pases de pecho soberbios. Se tiró con decisión y de verdad al volapié, matando de estocada casi entera y un descabello y fue premiado con una oreja.

El que abrió plaza, que acometió en principio de manera descompuesta y más tarde sin maldad, humillaba, aunque tenía escaso recorrido. Ángel Jiménez salpicó su labor de detalles toreros en una faena desigual en la que tras un natural sensacional sufrió un desarme. Falló con la espada.

El madrileño Francisco de Manuel, con el peor lote, se mostró voluntarioso. Se las vio en primer lugar con un novillo con mucha movilidad al que toreó muy bien a la verónica. En la muleta, también con el viento presente, no llegó a acoplarse en un trasteo en el que logró una buena tanda con la zurda.

El quinto novillo, que acusó una mala brega con varios enganchones, llegó a la muleta sin entrega. En banderillas, Iván García prendió dos pares soberbios que fueron ovacionados. El toro salía suelto de los muletazos y se rajó pronto en una labor voluntariosa de Francisco de Manuel, quien acabó muleteando junto a tablas y mató con decisión de estocada.

El cacereño Alejandro Mora, que debutaba en la plaza de Sevilla, precisa de más rodaje. El castaño oscuro, tercero de la tarde, que empujó en varas, tuvo como mayor virtud la movilidad. El diestro, que lanceó bien a la verónica, pareció en la muleta estar más pendiente de la estética que del dominio. Sufrió varios enganchones en una faena en la que faltó mando y que no llegó a cobrar vuelo. Lo bueno es que utilizó bien la espada, matando de media estocada de efecto fulminante.

El sexto, alto, que empujó en el caballo y sufrió una tremenda voltereta, embestía con codicia por ambos pitones –por el izquierdo se quería comer la muleta–. Alejandro Mora, que comenzó con unos buenos doblones, anduvo correcto en un primer tramo de su faena, sin llegar a imponerse. Luego, el novillo se vino a menos y el torero, que finalizó el trasteo junto a tablas con una tanda diestra sin la ayuda, tampoco acertó en la suerte suprema.

En un espectáculo en el que el viento afectó a la lidia, dio la sensación que la encastada novillada de El Parralejo fue materia prima para el éxito en un festejo en el que únicamente Ángel Jiménez alumbró una importante faena ante el gran 'Iluminado'.

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