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Toros

Triunfo de Padilla y Roca Rey en tarde de llenazo en la Plaza Real

  • La afición de El Puerto brinda una gran y emotiva despedida de la plaza al Ciclón de Jerez

Juan José Padilla saluda con artificio pirata tras su primer toro. Juan José Padilla saluda con artificio pirata tras su primer toro.

Juan José Padilla saluda con artificio pirata tras su primer toro. / Fernández Hortelano

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Tarde de lleno en El Puerto con el triunfo de Padilla, en su despedida de este ruedo y de Roca Rey, que va a por todas.

Jornada muy especial para el torero de Jerez. En esta arena recibió las últimas nociones de Rafael Ortega y su presencia ha sido asidua, con notables triunfos y una seria encerrona. Esta afición le despidió con tremendo cariño y la fortuna con el mejor toro del envío, al que desorejó. Palmas por bulerías, vuelta al ruedo, banderas piratas... el ciclón de Jerez amaina en El Puerto brindando su último toro a su amigo Javier Gallardo Viturro “Miami”.

Un público que llenó la plaza, Esa es la plaza de El Puerto. Este año de corta temporada el público ha elegido esta corrida. Un lleno que permite ver su potencial porque ni conciertos, ni trofeo ni nada: a ver qué tres artistas meten por aquí a 12.000 personas a precio de corrida de toros.El Puerto en verano tiene público para más. Yo he cubierto abonos de diez corridas de toros. El llenazo de ayer debe servir para que la empresa no haga el año que viene una apuesta conservadora como la de este año, dejando a este rincón taurino el segundo domingo de agosto, mañana, sin toros, en blanco y hoy con un festejo menor.

El llenazo de ayer es el potencial de El Puerto y es el que ha elegido el público. Tres toreros que defienden los muchos euros que paga el lector por una entrada porque Padilla se ha dejado la piel a tiras y se entrega, y Roca Rey no se cansa en la cara del toro hasta el punto de que suenan los avisos. Ojo los que están acomodados en las alturas del escalafón porque este peruano y español es un problema para los que viven de la molicie y el cuento del alfajor.

Padilla mantuvo en pie al blando primero que el presidente se empeñó en mantener en el ruedo. Una labor de entrega pero sin hondura en la que brilló en el tercio de banderillas . En la muleta, puso empeño a la sosería de un toro que fue a menos.

En su segundo sí que pudo Padilla tirar de repertorio: la larga de rodillas en el tercio, los lances a pies juntos, el recorte, el galleo al caballo y un quite ligando faroles, navarra y revolera. En banderillas, de nuevo, cuaja el tercio y eslabona una faena completa en la que hubo muy buenos muletazos entre las series por ambos pitones y el remate de la casa, de rodillas y por alto. El premio las dos orejas y la vuelta al ruedo de despedida clamorosa dejando un beso en la arena.

Mazanares tuvo un lote poco propicio. Su primero, de ingratas embestidas, se empleaba sin que aquello trascendiera al tendido y sin embargo era un toro incómodo y sin clase para el torero. Hizo sonar la música y hasta le pidieron la oreja tras una faena de aparente entrega y oficio. Apreció un defecto en la vista de su segundo y de inmediato con el capote cambio de pitón. El toro quedó inédito por ese lado ante esos ascos de Manzanares que pese a ello convenció al público y fue premiado con una oreja por una faena que la hace otro con menos vitola y no le hacen caso.

Y Roca Rey. El Puerto enloquece con su toreo cambiado. Ahí quedó en su primero esa media de recibo entre unos lances jaleados, el exacto galleo con el capote a la espalda en varas y el quite por chicuelinas. Lo de varas es un decir. Fue una faena sin picadores a la vista del puro trámite del picador aplaudido por no picar.En la muleta, de sensación poniendo al público en pie con su variedad y haciendo sonar palmas por bulerías. Un torero sobrado de sitio, con recursos y que al conocimiento y precia en las suertes suma el don de la improvisación. La espada le quitó la segunda oreja pero la cobró en el cuarto, toro manejable y noble con el que arrastró la muleta templada por la arena bajando la mano y brillando también en el toreo al natural, que en su primero había sido de frente. De nuevo palmas por bulerías para un torero que ya no puede faltar en El Puerto.

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