Toros

Un tostonazo abre San Isidro

  • La terna compuesta por Diego Urdiales, Leandro y Jesús Martínez 'Morenito de Aranda' se marcha de vacío en el primer festejo de la feria madrileña

Comenzó la Feria de San Isidro sin El Juli, triunfador en Sevilla, ni José Tomás. Un ciclo con 2.700 abonados menos, sin apenas alicientes y con el gesto de Talavante ante seis victorinos como principal gancho.

El primer espectáculo del ciclo supuso un fiasco. La corrida de José Luis Pereda-La Dehesilla, seria en presentación, decepcionó en su juego. La terna compuesta por Diego Urdiales, Leandro y Jesús Martínez Morenito de Aranda, tampoco estuvo acertada. Como dice el aserto, se juntó el hambre con las ganas de comer.

Diego Urdiales prácticamente quedó inédito. Molestado por el viento, no llegó a acoplarse con el primero, un castaño montado, manejable y sin clase. Con el noblote cuarto, un animal de pinta negra la cosa pintó todavía más negra. El astado salía suelto de las suerte y el torero no tuvo opción alguna al lucimiento.

Leandro contó con mejor material, un lote que, dentro de su mansedumbre, embistió con nobleza. El segundo, que derribó al picador al acometer al caballo por los pechos, se dolió en banderillas. A Leandro le faltó limpieza en su trasteo. Comenzó con numerosos enganchones con la diestra. Logró una serie brillante y corta al natural, pero por ese mismo pitón sufrió un desarme y a partir de ahí, el toro se violentó. Con el noble quinto, el vallisoletano consiguió una buena tanda diestra. Luego, la labor, sin ligazón, con muletazos aislados, careció de interés con un castaño que fue a menos.

Jesús Martínez Morenito de Aranda fue quien dejó mejor imagen. Con el colorado tercero, de arremangada y generosa cornamenta, Morenito ilusionó con una buena tanda diestra, con estilo y bellos muletazos. El trasteo se diluyó pronto, sin que el toro rompiera en su juego, embistiendo, por momentos, rebrincado. Pero algunos muletazos sueltos de calidad y varios remates excelentes fueron de lo más salvable de la tarde. Le faltó rubricar adecuadamente el trasteo, estoqueando con un pinchazo y un feo bajonazo.

El sexto, de llamativa pinta, ensabanado y capirote, voluminoso se arrancó como un rayo al caballo, derribando al varilarguero, Héctor Piña, que picó bien en otro puyazo en el que el toro ya no acometió con entrega. A la buena labor del varilarguero se unió un gran par, que prendió reunido y del que salió andando, de Luis Carlos Aranda, que recogió la ovación más fuerte de la tarde. El toro se desfondó de inmediato y Morenito de Aranda, que había toreado bien a la verónica, no consiguió el lucimiento.

El ciclo isidril, que se prolongará diariamente hasta el próximo 1 de junio, comenzó con un tostonazo de órdago.

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