Jessica Brown Findlay. ‘HARLOTS. CORTESANAS’

"Tratamos el sexo como un trabajo honrado en la vida"

  • EL canal Cosmpolitan estrena esta noche una serie británica sobre las luchas de poder entre las prostitutas londinenses del siglo XVIII l Jessica es Charlotte.

Jessica Brown Findaly como la rebelde prostituta Charlotte en la serie británica ‘Harlots’. Jessica Brown Findaly como la rebelde prostituta Charlotte en la serie británica ‘Harlots’.

Jessica Brown Findaly como la rebelde prostituta Charlotte en la serie británica ‘Harlots’. / ITV

Charlotte Wells es la rebelde hija mayor de Margaret Wells, la dueña de uno de los muchos burdeles del Londres del 1700. La prostitución es un camino para ascender socialmente y destacar por influencia en un mundo marcado por completo por el clasismo. Jessica Brown Findlay, actriz inglesa que comenzó como bailarina (era Lady Sybil en Downton Abbey), presenta a los lectores la serie Harlots. Cortesanas, una producción de la ITV británica y la plataforma estadounidense Hulu que estrena esta noche, a las 22.15, en España el canal Cosmopolitan, en las plataformas de pago.

–De nuevo interviene usted en una ficción de época.

–Pues tuve que revisar varias veces la oferta de la ITV porque no podía creérmelo. Es difícil encontrar un papel de ese calibre, en una producción creada por mujeres y con un personaje como Charlotte. Esas cosas normalmente no suceden en la vida. No lo dudé ni un momento. Estar involucrada en un proyecto como Harlots es algo mágico. Me hace sentir valiente y audaz.

–La prostitución en una metrópoli como Londres en el siglo XVIII¿Qué va a contarnos exactamente esta serie?

–Todo gira en torno al sexo. Ese es precisamente el poder que tienen estas mujeres. El sexo no como provocación al espectador, sino más bien como una demostración de un trabajo honrado en la vida. Esta serie trata de la familia, del amor, del comportamiento social, de la economía. Todo es mucho más complejo que el sexo. Son mujeres que están sobreviviendo. Las veremos luchar y prosperar a partir de ese negocio de los burdeles.

–¿Todo está centrado en ellas?

–Las prostitutas en historias de esta época han solido ser personajes secundarios. Aquí son todas las protagonistas, con distintas historias y distintas experiencias al mismo tiempo. Con ese mosaico se pretende acercarse a la vida real. Un día puedes estar en lo más alto y al siguiente todo lo contrario. Esto es lo que la serie sabe reflejar.

–Y el equipo de producción ha estado integrado sólo por mujeres.

–Todas son mujeres. Desde la dirección y producción hasta el reparto principal. He tenido en todo momento un gran sentimiento de empoderamiento que me ha hecho enfocar mi trabajo desde un punto de vista diferente. Al comienzo de cada rodaje podíamos hablar y discutir sobre lo que íbamos a contar. Que la opinión del elenco se tomara en cuenta ha sido crucial.

–En ese ajedrez social de Harlots ¿dónde se encuentra Charlotte?

–Charlotte es la mayor de dos hermanas. Su madre dirige un burdel y ella es una de las cortesanas más aclamadas de Londres. A pesar de que Lord Howard le ofrece seguridad y protección a cambio de su entrega absoluta a él, ella se niega a firmar un contrato y a convertirse en su propiedad. Su espíritu rebelde no encaja en la alta sociedad del siglo XVIIII pero, cuando visita a su madre y a su hermana tampoco parece encajar en el prostíbulo. Sabe que está en una situación delicada pero su obstinación por no renunciar a su libertad la lleva a actuar de la forma menos indicada.

–¿Le ha sorprendido ese contexto histórico?

–Mucho. Una de cada cinco londinenses participaba en el negocio del sexo en aquella época, una estadística que me resulta muy chocante. Además, la edad de consentimiento era a los 12 años, eran unas niñas. Si te casabas, tu cuerpo se consideraba propiedad del hombre, por eso las mujeres decidían convertirse en prostitutas: para ser dueñas de su propio cuerpo. Eran libres así.

–Una serie así obliga a muchas escenas de sexo.

–Las escenas de sexo son siempre muy incómodas, pero puedes llegar a hacerlas divertidas. Las directoras y productoras me hicieron sentir confiada, podía exponer cómo me sentía en todo momento e hicieron todo lo posible por romper el hielo en las escenas subidas de tono y convertirlo en algo cómodo. La clave es sentirse segura y protegida. En una historia como la que contamos en la serie, es difícil no tener que protagonizar escenas de sexo.

–¿Encuentra similitudes con Downton Abbey?

–La ropa interior es similar, pero el tema, no... en fin, no hay comparación entre ambas. Harlots: Cortesanas es emocionante, progresiva, compleja. Menos azucarada. Por eso aunque ambas producciones me encanten y sean de época no las puedo comparar.

–Usted pasó de la inocente Lady Sybil en Downton Abbey a interpretar esta firme Charlotte.

–Dejé a Lady Sybil hace ya tiempo, por lo que no ha sido una transición. Ambos personajes son diferentes. Al primero lo tendré presente siempre, pero me identifico más con el espíritu rebelde de Charlotte. En la vida real soy una feminista estridente, por lo que puedo poner algo más de mí misma cuando me meto en su piel.

–¿Sería ahora más difícil dar el paso a un personaje en la vida actual?

–Me resulta muy cómodo interpretar personajes de otras épocas. Tal vez porque son papeles que tengo que estudiarlos más a fondo. Aprender a llevar el vestuario, a gestos de otros tiempos. En Harlots he llevado vestidos que no cabían por la puerta del camerino y pelucas de alturas desmesuradas. El esfuerzo es doble.

–¿Qué recuerdos tiene de Downton Abbey?

–Es un privilegio tenerla en mi currículum, pero llegó un momento en el que mi nombre solo se relacionaba con Lady Sybil. Tenía ganas de volar y hacer cosas nuevas. Siempre agradeceré todo lo que me dio mi personaje, pero necesitaba ver escrito mi nombre fuera de Downton Abbey.

–¿Qué sensación le dejó el rodaje de Harlots: Cortesanas?

–Lo primero que se me viene a la cabeza es que es un honor formar parte de esta serie que espero que guste al público español. Es una historia diferente. Sorprendente. Me hizo sentir cosas desconocidas para mí.

–Un equipo como el de esta ficción británica marca distancias con cualquier otra serie en antena.

–Es la conexión entre todas nosotras. Ha sido maravilloso trabajar con gente con ideas tan afines a las mías y abierta a escuchar las ideas de todos. Me gustaría que los espectadores tuvieran presente que en este caso las personas detrás de las cámaras son las que más han aportado para imponer a esta serie ese aire valiente y atrevido que transmite.

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