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Chapín clama contra Juan Merino

  • La afición carga contra el entrenador y muestra su indignación con el equipo

Empieza a ser preocupante que una semana sí y la otra también, el Deportivo no sea capaz de congregar en Chapín a los casi nueve mil socios que tiene. Los horarios, el frío y la mala imagen del equipo en las últimas semanas ha acabado por desesperar a una afición que ayer estalló contra Merino. Sinceramente, daba pena echar una mirada al Fondo Sur, el gran pulmón del xerecismo, cuyo aspecto desangelado pone de manifiesto que el matrimonio equipo-afición está cada vez más roto.

Y es que es perfectamente comprensible el enojo de los aficionados, que una vez más tuvieron que sufrir un partido soporífero y al que le sobró la segunda parte. Si ya era difícil superar el tostón del Xerez-Numancia, el Xerez-Huesca fue aún peor. Porque independientemente de la actuación arbitral, que perdonó la roja a Corona en dos ocasiones, en el minuto 26 y en el 61, este Deportivo sigue siendo un equipo sin alma y que desde fuera, y pese a las declaraciones de sus profesionales, se observa una falta de conexión entre entrenador y jugadores.

El público así lo entendió y antes de las jugadas polémicas, la de la posible expulsión a Corona y el penalti, ya mostró sus desavenencias con el fútbol de su equipo. Es por ello que durante los primeros veinte minutos los silbidos sonaron más de una vez por Chapín.

Quizás esperaban a un Xerez mucho más metido desde el pitido inicial teniendo en cuenta que venían de ganar en Huelva y de poner fin a ocho partidos sin ganar. Era la ocasión para enderezar el rumbo, pero ni por esas.

El centro de las críticas fue Juan Merino, al que ya no se le perdona nada, aunque también hubo bronca para algunos jugadores, como los casos de Robusté, al que se le achacó su expulsión infantil cuando encaraba el túnel de vestuarios, o Lombán, otro al que hace tiempo que se mira con lupa. El único que se llevó el cariño de la 'castigada' afición xerecista fue Capi, despedido con aplausos cuando fue sustituido por Rueda.

En los últimos minutos, y con medio aforo camino de casa indignado por la derrota y la mala imagen, se oyó el típico 'Merino, vete ya' que empieza a sonar demasiado últimamente. Sea como fuere la crispación fue máxima, el ejemplo los pañuelos en la grada.

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