Xerez CD

Tenerife fue tomado por el xerecismo

  • De gala La alcaldesa viajó en el autobús del Kolectivo Sur en una tarde plagada de anécdotas curiosas y simpáticas

La invasión xerecista a Tenerife fue pausada pero efectiva, poniendo una nota de color y sonido a la apacible mañana de la localidad chicharrera. Desde primera hora de la mañana, el Hotel Silken Atlántida fue un hervidero de aficionados, la gran mayoría de ellos para animar a los suyos así como para 'cazar' alguna instantánea o autógrafo de los jugadores.

Los profesionales aprovecharon la mañana para pasear por las calles colindantes al hotel, para visitar el puerto marítimo e incluso hubo algunos que decidieron seguir en directo la carrera de Fernando Alonso en Fórmula 1 por televisión.

A las dos y cuarto del mediodía, siempre en hora peninsular, aparecieron en escena los 170 aficionados que a las once menos diez de la mañana habían tomado otro vuelo charter desde el aeropuerto de Jerez con destino a Tenerife. Dicho vuelo incluía a la propia alcaldesa de la ciudad, Pilar Sánchez, una aficionada más con su bufanda xerecista.

Todo transcurrió con normalidad y los cuatro autobuses que recogieron a los aficionados en el aeropuerto de Tenerife Sur llegaron a las inmediaciones del Heliodoro Rodríguez López sin problemas y escoltados por varias patrullas del a Policía Nacional. La anécdota del día la protagonizó la primera edil que prefirió subirse a uno de esos autobuses para desplazarse hasta el centro de la ciudad. En el viaje coincidió con peñas como el Kolectivo Sur, cuyos miembros celebraron tal detalle coreando 'la alcaldesa y su marido son del Kolectivo Sur'.

Bufandas, banderas y hasta capotes del Deportivo ondearon desde la llegada de éste último charter a la ciudad, y dieron un colorido diferente a la ciudad, colorido que se trasladó hasta las puertas del hotel donde estaba concentrado el equipo. Allí los cánticos y los gritos de aliento fueron la constante hasta bien entrada la tarde, justo antes que de tanto equipo como consejeros y aficionados pusieran rumbo hacia el Heliodoro Rodríguez López para ver a su Xerez. La suerte estaba servida a falta del último arreón final.

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