El enemigo que vino con el frío

  • Los aficionados del Molde pasaron desapercibidos mientras hacían turismo por el centro de Sevilla Un grupo importante se reunió en un pub irlandés

El invierno por fin llegó a Sevilla, y no sólo con la bajada de las temperaturas. 700 noruegos llegaron ayer a la capital para disfrutar del enfrentamiento del Molde noruego contra el Sevilla en el Ramón Sánchez-Pizjuán.

Algunos ya pasearon con bufandas azules y blancas por el pub irlandés The Merchant, ubicado en la calle Canalejas,el pasado martes. Un grupo de aficionados se citó allí para disfrutar del PSG-Chelsea. Con cerveza en mano, empezaron a dar guerra.

La mañana del miércoles unos pocos decidieron aprovechar el buen tiempo para hacer turismo. Apenas llevaban nada que les identificase como hinchas del Molde. Una familia hacía cola para entrar a la Catedral, mientras un matrimonio comía temprano en un restaurante cercano con unas cazadoras azules y, muy pequeño, el escudo del equipo noruego. Pasaban desapercibidos en comparación con otro tipo de aficionados, pocos llevaban la equipación. Caminaban ligeros, sin apenas pararse a mirar. Algún despistado se dejó leer la mano por las mujeres que venden romero.

En la calle se muestran serios, incluso vergonzosos. Escondidos tras sus gafas de sol, no hacen muchos comentarios. Son parejas o familias que vienen a disfrutar de la ciudad más que del partido. No son especialmente comunicativos, pero sí educados y dispuestos a responder. "¡Es una de las ciudades más bonitas que he visto!", exclamó una mujer mientras comía con su marido unas tapas. El hombre, centrado en su plato, levantó únicamente el pulgar hacia arriba.

Un grupo de amigos esperaba a que abriese elpub irlandés para tomar unas pintas. Uno de ellos se quedó fuera, fumando al sol en manga corta. Los demás bromeaban dentro, solos, únicamente acompañados por los camareros a esas horas. Sobre el frío, acostumbrados a esta pregunta, rieron entre ellos. El más veterano señaló sus bermudas como respuesta. Ellos sí saben lo que es el frío.

Molde, situada en los fiordos noruegos con alrededor de 26.000 habitantes, no es de las ciudades más frías del país, pero sí de las de más complicado acceso, algo que quizás explique su hermetismo ante los extranjeros. Pero, con una cerveza por delante, la cosa cambia. Más sociables, se aventuraron a dar impresiones. El más joven, seguro con la confianza de estar rodeado de sus amigos, analizó al rival: "El Sevilla tiene un muy buen juego, ¡pero también más dinero!". Todos carcajearon como si de una broma personal se tratase.

"Molde es una ciudad pequeña y nuestro equipo humilde", explicó mejor un tercero, a pesar de que el equipo fue campeón de la liga noruega en tres ocasiones, la última en 2014, y de que no es la primera vez que compite en UEFA. "La temperatura allí es complicada para competir en condiciones. Por suerte, estar aquí para nosotros es la gloria", opinó el más serio del grupo, y avisó: "La vuelta será dura para el Sevilla".

Y ahí siguieron, pidiendo más cervezas y charlando. Quizás pasaron en el bar toda la tarde, esperando para ver el choque europeo Roma-Real Madrid y el enfrentamiento liguero del Barcelona contra el Sporting, o puede que la llegada de sus compatriotas. "Aún somos pocos. A lo largo de la tarde llegará la mayoría", concluyeron.

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