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Cuando se cae la estantería

  • El Sevilla visita el Camp Nou en su peor momento, no sólo por su crisis de resultados sino por el raro ambiente que respira

  • Urge defender todo lo bueno acumulado

Franco Vázquez, Joaquín Correa y Matías Kranevitter, sonrientes antes de embarcar en el vuelo que los llevó a Barcelona. Franco Vázquez, Joaquín Correa y Matías Kranevitter, sonrientes antes de embarcar en el vuelo que los llevó a Barcelona.

Franco Vázquez, Joaquín Correa y Matías Kranevitter, sonrientes antes de embarcar en el vuelo que los llevó a Barcelona.

Resulta inquietante e incomprensible entender cómo esta institución, a nivel prácticamente de todos sus estamentos, se ha pegado no uno sino varios tiros en los pies cuando estaba en la mejor carrera de su historia. Eso, de una semana para otra, sencillamente no se puede hacer y resulta decepcionante cuando además se trata de una sociedad que hasta hace nada presumía -y todavía lo hace- de tener unas estructuras fuertes, sólidas y envidiadas en toda Europa.

Sólo han sido dos. Dos derrotas han convertido el bodorrio en entierro y el transatlántico que navegaba poderoso rumbo a los éxitos más ambiciosos se ha tornado una flotilla de la que todos quieren saltar. Increíble.

Perder ante el Leicester y ante el Atlético de Madrid en el breve espacio de cuatro días ha desencadenado una tormenta de la que aún no se adivinan las consecuencias, pero no por lo que se quedó en esos partidos y ya no volverá, sino por el comportamiento, la actitud y el mensaje que los principales actores han protagonizado desde entonces en una temporada que iba camino (y aún es posible) de convertirse en la mejor de la historia del Sevilla.

Porque no puede ser que hace un mes este partido que se juega hoy en el Camp Nou hubiera sido catalogado del choque del siglo y ahora no se hable absolutamente nada de él ni que el propio entrenador esté más a gusto con preguntas que no vienen a cuento cuando hay puntos en juego. No puede ser que hace un mes se hablara sin pudor de pelear por el título con el Barcelona y el Real Madrid y ayer de hacer un equipo para luchar por la Liga próxima.

Se ha caído la estantería, pero la labor cuando eso sucede es recogerla del suelo y volver a colocarla y no levantar los caliches y pintar de nuevo la habitación. Eso será a su debido tiempo, pues ahora el Sevilla se juega mucho a nivel institucional, deportivo, económico y también social como para que cualquiera mire antes por sus intereses que por los del equipo.

Las posibles alineaciones del Barcelona-Sevilla. Las posibles alineaciones del Barcelona-Sevilla.

Las posibles alineaciones del Barcelona-Sevilla. / FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía

Con la esperanza de que los futbolistas sepan estar donde deben, el Sevilla visita al Barcelona en crisis, de acuerdo, pero sin ninguna ayuda desde dentro para salir de ella, lo que se torna lo suficientemente grave cuando lo que está en juego es algo tan goloso como la clasificación para la Champions, ya sea por la vía de la cuarta plaza como de la tercera, ésa que perdió el equipo de Sampaoli el pasado domingo con un tristísimo empate ante el Sporting y que a algunos hasta les parecía poco objetivo.

Salir del bache en este escenario es más difícil, evidentemente, que en el estadio del colista, pero este Sevilla aterriza en Barcelona con la sensación de que ya llega derrotado, con la temporada acabada, planificando la próxima y con el mismo entrenador que en agosto tenía una tremenda ilusión por disputar la Supercopa de España a un equipo como el Barcelona advirtiendo ayer en la previa que "es difícil pensar en ganar el partido".

Si en un mes, desde la última victoria sobre el Athletic, se ha esfumado la Champions, el sueño de la Liga, la tercera plaza y hasta el director deportivo que cambió la historía del club, aún queda competición para defender todo lo bueno que este equipo ha hecho, que también ha sido mucho. Este Sevilla, igual que ha perdido una ventaja de nueve puntos con el Atlético y que ha visto cómo se le escapaba un Barcelona que tenía a dos, puede sumar más que sus rivales porque lo ha demostrado. Pero igualmente puede perder el margen que ahora tiene con el quinto, que desde su victoria ayer es un Athletic que de no haber caído en Nervión ahora estaría peligrosamente cerca.

Ojo que esto no ha terminado y por eso sorprende la forma en la que se han desarrollado y se están desarrollando los acontecimientos, que lo mejor que puede pasar es que se reconduzcan.

Hablar de bajas y altas en estas circunstancias y ante gente como Messi, Luis Suárez o Neymar puede hasta casi sobrar, pero a favor de los intereses del Sevilla juega que los futbolistas se transforman en un estadio como el del Barcelona, que arriba hay jugadores para hacerle daño a la defensa culé y, más que nada, que se ha caído la estantería, pero que esto es fútbol...

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