Día Mundial

Dosis de autoestima frente al cáncer de mama

  • Los talleres la Asociación Española contra el Cáncer ayuda a las pacientes a restablecer su imagen para verse mejor y a recuperar el ánimo.

Una mujer se dispone a hacerse una mamografía. Una mujer se dispone a hacerse una mamografía.

Una mujer se dispone a hacerse una mamografía. / Archivo

Lourdes y Victoriana conversan sobre cómo ponerse el pañuelo cuando se les caiga el pelo y Mercedes escucha pautas del cuidado de la piel con la quimio. Lo hacen en talleres impartidos en hospitales por voluntarios que tratan de ayudar a mantener la autoestima cuando el cáncer de mama llama a la puerta.

Mercedes, enfermera de 55 años, atiende a Efe antes de empezar el taller de maquillaje y cuidado de piel en el Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid). Fue hace unos meses cuando le diagnosticaron el cáncer y aunque lo lleva "bien", confiesa que el día del diagnóstico se le "vino el mundo encima".

"Creo que si no te cambiara tanto el tema físico esto se llevaría infinitamente mejor, las mujeres llevamos muy mal que el pelo se nos caiga, verte todos los días así es duro", afirma Mercedes, que no ha dejado de trabajar en este tiempo, si bien en lugar de un puesto asistencial está en el sindicato de enfermería.

Los talleres a los que asiste, organizados por la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), le sirven "para recuperar bastante la autoestima". No se trata solo de cuidarse la piel o de ponerse un pañuelo, también de verse mejor, y compartir experiencias, sentimientos y pensamientos con el resto de pacientes.

En esta ocasión, además de la AECC, colabora la Fundación Stanpa, una organización sin ánimo de lucro, promovida por la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética, que apoya a las pacientes con cáncer a través de su programa Ponte guapa, te sentirás mejor, que las ayuda a restablecer su imagen y recuperar la autoestima.

"El apoyo es súper importante. Siempre te viene bien hablar con otros enfermos. Cuando estás en una situación así hay cosas que no las compartes, no las dices a tus allegados porque por mucho que te hagas a la idea no es lo mismo vivirlo", reconoce Mercedes.

Durante el taller dos voluntarias explican cómo limpiarse bien la cara y protegerla durante el tratamiento. Las pacientes atienden con interés y, sobre todo, lo pasan bien. Aunque la enfermedad está presente parece que, durante ese tiempo, consiguen evadirse del duro camino que tienen por delante.

Mercedes elogia el trabajo de la AECC con las pacientes. "Nos apoya una barbaridad y verte con buena cara ayuda muchísimo. Ponte que te levantas con cara de hecha polvo, que has dormido fatal y te preguntas ¿cómo disimulo yo esto?".

El Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid también acoge este tipo de talleres. Amparo, Lourdes, Pilar o Victoriana son algunas de las pacientes que acuden para aprender a ponerse el pañuelo. ¿Quién no tiene un pañuelo en su armario?, cuanto más color, mejor, les dice la voluntaria de la AECC que imparte la jornada.

Victoriana tiene 61 años y es una de las asistentes. Ha ido animada por su sobrina, quien en esta ocasión le acompaña. "Hoy venía decaída, triste y apagada, pero he entrado y enseguida me he acoplado. También me he apuntado a uno de relajación, así me distraigo", dice.

Cerca de Victoriana está Lourdes, una de las pacientes que más interviene en el taller, confiesa que "la enfermedad no es plato de buen gusto" pero afirma que tampoco hay que pensar todo el rato en que está enferma.

En dos horas aprenden diferentes modos de paliar las secuelas de la quimio en el cabello de forma creativa durante las que la voluntaria de la AECC hace hincapié en que lo importante es que ellas se sientan bien, cómodas consigo mismas, optimistas.

Casi todas están en la fase inicial de los tratamientos y bromean con que para Navidad estarán "pelonas", lo hacen siempre con una sonrisa.

Cuando acaban el taller no dudan en posar para una foto al grito de "¡Sí podemos!" y hacen suyo el lema de la AECC para este año en el Día Mundial contra el Cáncer de Mama: ¡Tu lucha es mi lucha!, exclaman.

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