"Una desaparición inquietante"

  • El dueño del ¡Oh Palace! era conocido por su carácter agresivo, afirma la Policía en el juicio

La Policía Nacional, durante las labores de identificación del cadáver, en febrero de 2015 en El Puerto. La Policía Nacional, durante las labores de identificación del cadáver, en febrero de 2015 en El Puerto.

La Policía Nacional, durante las labores de identificación del cadáver, en febrero de 2015 en El Puerto. / fito carreto

"Inquietante, teniendo en cuenta la persona de la que se trataba". Así calificó ayer la Policía la desaparición en 2015 de Ángel Federico Rodríguez, el gerente del prostíbulo portuense ¡Oh Palace!, cuyo cuerpo apareció calcinado y con un tiro en la cabeza dentro de su propio coche.

Durante la tercera sesión del juicio con jurado que se está celebrando estos días en la Audiencia Provincial de Cádiz, el instructor del caso declaró que el dueño del club era una persona conocida en El Puerto por su "carácter problemático, violento y agresivo". Por eso, cuando su pareja denunció su desaparición se inició una investigación para esclarecer el suceso. "Veíamos indicios de delito. Era una desaparición de riesgo".

El principal acusado declaró "muy tranquilo, no sospechamos de él", dice un agente

En dicha denuncia, la pareja advirtió que las dos últimas personas que podrían haber estado con Ángel Federico el día 24 de febrero de 2015 -cuando ocurrieron los hechos- eran el principal acusado por este crimen y el supuesto encubridor, L.V.. Ambos fueron citados a declarar en Comisaría al día siguiente "en calidad de testigos", especificó el instructor.

En su primera versión, explicó el policía, el procesado dijo que el empresario leonés había estado en su casa junto con L.V. para hablar de asuntos económicos pendientes y que, tras un breve encuentro, el propietario del prostíbulo se fue a Sevilla mientras que él se marchó con L.V. a buscar a su hijo al colegio. Según el instructor, en esta primera prueba testifical quedó patente "la animadversión manifiesta" que existía entre la víctima y el agresor.

El acusado de asesinato, no obstante, prestó testimonio "muy tranquilo, incluso se reía con nosotros", manifestó una agente que intervino en el caso. "A mí me la coló y llevo quince años trabajando en esto". Otro agente refirió igualmente el estado de tranquilidad en el que se encontraba el declarante. "Fue llamativo. Ni siquiera sospechamos de que hubiese participado en la comisión de un delito".

Las pesquisas policiales siguieron adelante con las aportaciones de varios testigos. Así, especificó el instructor, una persona aseveró que el 26 de febrero vio un Volkswagen blanco en perfecto estado -propiedad de Ángel Federico- en la calle Palmera Africana de El Puerto, que escuchó una explosión y que acto seguido observó cómo un turismo oscuro marca Mercedes se marchaba de la zona a gran velocidad.

Otro testigo afirmó en sede policial que la persona que incendió el coche del dueño del ¡Oh Palace! con el cadáver dentro "se quemó la cara". Este detalle permitió a la Policía identificar a R.A., el tercer implicado en este procedimiento y titular del mencionado Mercedes. En la primera sesión del juicio, R.A., amigo de máxima confianza del principal acusado, reconoció que prendió fuego al Volkswagen con el cuerpo de Ángel Federico en su interior para ayudar a su compañero.

Respecto a L.V., acusado de ocultar información a la Policía pese a ser plenamente consciente del crimen acaecido, el instructor policial ofreció ayer un dato especialmente relevante sobre este supuesto encubridor. Y es que la pareja del principal acusado declaró en Comisaría que cuando su novio le dio la pistola para que se deshiciera de ella, lo hizo en presencia de L.V., cuando éste ha sostenido en todo momento que el día del siniestro él permaneció en una zona exterior de la finca y que no había visto nada, ni tan siquiera el arma del crimen.

Otro aspecto de interés aportado por los agentes que registraron el domicilio del supuesto asesino es que hallaron en su casa un saco similar a otro en el que estaba metido el cadáver de Ángel Federico. También encontraron gasolina y armas.

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