Feria de málaga

Puerta Grande para José Tomás

  • Las tres faenas del diestro de Galapagar, que renunció a salir a hombros como muestra de respeto hacia Luis Bolívar, se pueden resumir con parámetros semejantes: torería, quietud, personalidad...

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Manolo Sánchez se encontró con un primer enemigo que no metía mal la cara, pero que perdía las manos si se empleaba. Sobre la mano derecha, el de Valladolid cuajó muletazos de trazos correctos, pero al intentar al natural, el toro se quedó más corto y no tenía una embestida tan franca. Faena excesivamente larga. ¡Lástima que el toro no hubiera tenido un poco más de fuerza! Dicho quedó que por cogida de Bolívar, Sánchez tuvo que matar al tercero para lo que necesitó hasta cinco entradas, a cual más fea y menos ortodoxa. El quinto de la tarde, gordo, con mucha cara, astifino, no se empleó de salida y acudió a los engaños andando, pero después de picado y aunque perdió las manos, fue muy largo, lo que permitió al primer espada, pasarlo sobre la mano derecha en suertes que fueron aplaudidas. Muletazos en los que el torero castellano consiguió llevar la embestida hasta su final natural. Circular muy aplaudido, prólogo de que el toro comenzaba a pararse, visto lo cual, el espada recurrió al encimismo como solución. Y pese a que cortó una oreja dejó la impresión de estar por debajo de las condiciones del toro salmantino.

José Tomás ha renunciado a salir por la Puerta Grande, ganada en justa lid, después de cortar una oreja del segundo y las dos del cuarto. Las tres faenas del diestro de Galapagar se pueden resumir con parámetros semejantes: torería, quietud, personalidad...

Se ovacionaron las verónicas de recibo del segundo espada, pero luego el toro se fue del engaño en el intento de quite. Después la res correteó descompuesta y sin fijeza. Fue virtud y no escasa de José Tomás meterle en la muleta quedándose muy quieto aprovechando la embestida que entonces se había tornado franca, hasta que concluyó cuando el morito buscó las tablas. Series ligadas y de buen trazo en las que la res, incluso, transmitió. Sobre la izquierda, el toro sacó la cara por arriba, bronco y destemplado y las suertes no pasaron de medios muletazos. Manoletinas muy ceñidas pusieron el epílogo a la faena. El cuarto fue un animal flaco y terciado, que salió suelto y sin fijeza. José Tomás abrochó con dos buenas medias los lances de recibo. El trasteo tratando de fijar la embestida comenzó sobre la mano diestra. El manso iba y venía y el torero, muy a su estilo, se quedó quieto al engendrar las suertes. Sobre la izquierda, los naturales resultaron más despegados. Aguantó una colada en la serie siguiente y volvió a la derecha, administrando los naturales con cicatería. Se arrimó de firme en el epílogo de la faena, que terminó con ayudados de buen corte. El sexto, de aceptable presentación, correteó sin fijeza hasta que José Tomás, rodilla en tierra, lanceó a la verónica en el platillo de la plaza. El toro metió muy bien la cara, noble y templado, repetidor y el diestro lo aprovechó sobre la mano derecha. Apenas intentó el toreo al natural porque la res acompañaba menos por ese pitón y, además, duró muy poco. Quieta la planta, engendró medios pases, el toro perdió las manos y buscó las tablas.

El tercero de la tarde -y hasta ese punto el encierro era el mejor presentado de la Feria- tenía un cuarto delantero muy desarrollado. Embistió con peligro y midió a Luis Bolívar en el recibo con el capote. Incierto, volvió a poner en apuros a su matador. El toro llegó a la muleta descompuesto y con un pitón izquierdo imposible, pese a lo cual, el diestro colombiano se fajó con él, echó la moneda al aire y engendró suerte vibrantes, largas y templadas sobre el pitón derecho. La faena alcanzaba gran altura cuando el diestro tentó a la fortuna y se echó el engaño a la mano izquierda. Y allí lo esperaba el toro, que lo cogió y le infirió un cornalón. Mala suerte la de Luis Bolívar, que venía a Málaga a ratificar la importante temporada que está protagonizando.

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