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Descontrolado siendo dominado y mandando

  • El desequilibrio propiciado por el dúo Romaric-Maresca en el que nadie cerraba regala el triunfo · La reacción, gracias a la presión

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Son difíciles de explicar tácticamente las sensaciones que dejó el Sevilla en Mestalla, pero más allá de los regalos al rival y de que ofreció dos caras como conjunto, dejó claro también que fue un equipo descontrolado casi siempre, primero cuando el Valencia apretó y trabó el primer acto y luego cuando no supo cerrar una situación que había virado a favor de los de Manolo Jiménez. La pareja Maresca-Romaric, claramente ideada para la construcción, funcionó en esa tarea cuando el centro del campo del Valencia tuvo el bajón físico de casi todos sus partidos. Lo malo fue que nunca supo contener el más mínimo empuje local.

Defensa

Cuando un central -en este caso Escudé- tiene que salir tanto de su zona como hizo en la primera mitad es que algo funciona mal. La falta de control empieza ahí, pero sacude tácticamente a todo el equipo. El central vive prácticamente en la zona del medio centro de cierre; el lateral de su banda tiene que cubrir esos metros pegándose al otro central; el extremo a su vez ha de corregir su posición... La consecuencia es que cada jugador encuentra que tiene que cubrir metros que no son los suyos, los que acostumbra, y la descoordinación entonces aparece, pues el futbolista no ha entrenado así durante la semana.

Al Sevilla le pasó eso en la primera mitad porque jugó sin medio de cierre ante un equipo que presionaba abruptamente muy arriba. Otra complicación.

Sin embargo, el equipo de Jiménez supo corregir esto a la salida del descanso. También porque tomó las armas que había usado el Valencia. Luis Fabiano bajó unos metros y apretó los dientes, recuperando rápido y sorprendiendo. Pero la falta de control y de brío defensivo dio con todo al traste.

Ataque

La salida de Capel y los movimientos circulares de Luis Fabiano bajando unos metros para combinar y romper desde atrás. Ahí sí fueron buenos apoyos Romaric y Maresca. Sí faltó acierto en esos 30 ó 35 minutos para matar la eliminatoria.

Virtudes

Que el resultado no es malo, lo primero. Luego, esa reacción.

Talón de aquiles

Desequilibrio. Cuatro jugadores para defender y seis para atacar. Así de simple.

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