Rocío Molina decide echar el freno

  • La joven bailaora malagueña acude por quinto año consecutivo al Festival de Jerez con 'Oro viejo', su nueva producción propia, en la que reflexiona sobre el paso del tiempo y homenajea a la tercera edad

Rocío Molina pone su reloj vital en hora. Con 25 años ya se ha "comido y bebido el tiempo con patatas" y ahora toca pararse, adoptar la actitud contemplativa, y no por ello menos inquieta, de las personas mayores. Es el núcleo central de Oro viejo, la propuesta que lleva esta noche hasta el principal escenario del XIII Festival de Jerez y que significa el quinto montaje de producción propia que acomete al frente de su compañía. Un dato, el anterior, más que sintomático para dimensionar en su justo término el grado de precocidad de esta bailaora malagueña.

En su nueva propuesta, Molina decide reflexionar sobre el paso del tiempo y, a la vez, rendir un sincero gesto de asombro y "envidia" hacia la tercera edad, esa etapa donde "la gente es capaz de sentarse día tras día en un banco para contemplar los pequeños detalles de la vida". Con ese grado más de madurez y su personal visión mestiza del baile flamenco, llega Oro viejo, donde como novedad la malagueña baila por primera vez bien arropada por un cuerpo de cuatro bailaores. A ellos se suma, como artista invitada, Laura Rozalén, que ya ha bailado con Molina en anteriores montajes como Turquesa como el limón.

"Si rascas el oro viejo, encuentras dentro algo muy valioso", aseguró Molina en rueda de prensa, antes de reconocer que "antes no me fijaba en los mayores, pero ahora he intentado observarles y es una etapa que, si Dios quiere, a todos nos llega. Sentía envidia de cómo ellos consumen su tiempo". Con música de Paco Cruz y Rafael Rodríguez, que actúan como guitarristas, alternada con viejas grabaciones de gramola de la década de los 50, la malagueña lo mismo baila La falsa moneda, versión Imperio Argentina,que evoca a su tierra por malagueña para más tarde bailar el polo. Por quinto año consecutivo, Rocío Molina acude al Festival de Jerez, muestra en la que también participa habitualmente como maestra del área formativa. Hiperactividad propia de su insultante juventud. Porque, como ella mismo dijo, "al final, la energía es la que es, y eso no se puede evitar".

El guitarrista onubense José Luis Rodríguez y el baile del alcalareño David Pérez completan esta nueva jornada del certamen jerezano de baile flamenco y danza española. Para abrir boca, La Compañía albergará Flamencos, formato pequeños y de corte tradicional en el que el bailaor se presenta "tal y como soy, como veo y siento lo que hago, flamenco sin más". El cante de Moi de Morón e Inma Rivero, redondean el elenco.

Por último, el ciclo 'Toca toque' continúa a medianoche en González Byass con José Luis Rodríguez como protagonista. De mis manos es el título del recital que presentará el tocaor de Huelva, que se compone de una ambiciosa y reivindicativa propuesta que incluye segunda guitarra, percusión y el cante de Juan José Amador y Mercedes Cortés. "Es una recopilación de todas mis vivencias, a Jerez he venido varias veces acompañando el baile pero mi vocación siempre ha sido de concertista de guitarra", indicó Rodríguez, que ha colaborado y compuesto partituras en los últimos diez años para el Ballet de Cristina Hoyos.

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