El intenso fin de semana en Sevilla de Isabel y Mario

  • La pareja estuvo dos días en la ciudad con las hermanas Nuria y Yolanda González, con las que acudieron a ver procesiones, escuchar flamenco y ver una corrida de toros en la Maestranza.

Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler, en la Maestranza. Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler, en la Maestranza.

Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler, en la Maestranza. / EFE

El premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa y su pareja, Isabel Preysler, pasaron un intenso fin de semana en Sevilla. Llegaron el Sábado de Gloria y se alojaron en el Hotel Alfonso XIII. Mario tiene una gran amistad con el torero José Antonio Morante de la Puebla, que el Domingo de Resurrección toreaba en la Maestranza. Se da la circunstancia de que compartía cartel con José María Manzanares y un torero peruano, Andrés Roca Rey, por lo que en Sevilla la presencia de ciudadanos peruanos era muy numerosa.En la tarde del sábado acudieron a los palcos del Aero, frente a la Catedral de Sevilla para ver a la Soledad de San Lorenzo. Iban acompañados de las hermanas Nuria y Yolanda González, y en el grupo, ejerciendo de guía José Antonio Ruiz Berdejo. Después de cenar en el Aero, acudieron a la Parroquia de San Lorenzo para ver la entrada de la Soledad, al grupo se unió el relaciones públicas Mario Niebla del Toro.

Isabel y Mario vivieron el momento con mucho recogimiento en el interior de la Iglesia, rodeado de los hermanos que volvían de su estación de penitencia. Al finalizar saludaron al hermano mayor, José Ramón Pineda, en el altar ante la imagen de la Virgen.Nazarenos y penitentes se mostraron sorprendidos por su presencia. Algunos incluso les pidieron hacerse una foto, a lo que accedieron de buen grado. Un niño se dirigió al escritor para decirle: "¿Sabe, de mayor quiero ser escritor como usted?", a lo que Mario con una sonrisa le contestó: "Pues entonces debes leer mucho".

Además, a Isabel le regalaron para su hija Tamara, que siempre ha hecho pública sus creencias y fe católica, una medalla.

Sobre la una de la madrugada abandonaban la Parroquia de San Lorenzo para dirigirse a a un local de flamenco en Sevilla, muy pequeñito pero muy selecto, que se encuentra entre los incluidos en la denominada guía de la "Sevilla secreta". Se llama "La espiga" en la calle Virgen de Begoña y el propietario es Salvador Basagoiti Osborne, sobrino de Bertín Osborne . El y su pareja, Patricia Espinosa, los atendieron personalmente. Al principio, aunque el local es pequeño e íntimo, los asistentes se quedaron impresionados por su presencia, pero en unos minutos, dada la naturalidad de ambos , todo se normalizó. Escucharon boleros, fados y sevillanas. A Mario le gustó especialmente una canción, Te quiero decir, un bolero escrito e interpretado por el guitarrista Miguel Gallardo. Además, disfrutaron con rancheras, rumbas y alegrías. Al final se hicieron una foto con los propietarios y los intérpretes,David, "El niño", Miguel Gallardo y Romu, el camarero del local.

Isabel dio las indicaciones oportunas para hacer la foto: "con flash y subiendo la cámara por favor", lo que provocó las risas de los asistentes que comentaron entre bromas "parece que ya le han hecho muchas fotos".

Al día siguiente, Domingo de Resurrección, por la mañana Mario visitó la Basílica de la Macarena y la del Gran Poder. Después se reunió para comer con Isabel en el restaurante Puerta grande, junto a la plaza de toros, su propietario Antonio Donaire, es también un buen aficionado taurino que tiene en el local varios trajes de luces. La corrida a las seis y media de la tarde fue otro baño de multitudes para la mediática pareja que estuvo acompañada de nuevo por Nuria González (esposa de Fernando Fernández Tapias) y su hermana Yolanda. Morante brindó al Nobel su segundo toro, entre ambos hay una bonita amistad basada en el cariño y admiración mutua. Sobre las diez de la noche del domingo la pareja abandonaba Sevilla, casi veinticuatro horas intensas y bien aprovechadas.

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